|

Años fermentales

Se
termina un año fermental. Un año que promete ser el comienzo de enormes
cambios en la organización política, económica y hasta religiosa del
mundo.
Hubieron varios hechos en el 2011 que seguramente serán un punto de
inflexión en el relacionamiento de los grupos de poder en el planeta.
En nuestro continente lo más marcado fueron la enfermedad y muy mal
pronóstico futuro para el megalómano gobernante venezolano Tte. Cnel.
Hugo Chávez Frías y la reelección contundente de la viuda Kirchner a la
presidencia argentina.
Lo de Chávez Frías afectará seguramente su proyecto neo-comunista para
Venezuela y la exportación financiada con sus petrodólares de su absurdo
modelo político. No hay duda que la inminente desaparición del actual
mandatario incidirá en la realidad interna del país petrolero y sus
relaciones con el resto del mundo.
Seguramente las exportaciones de uranio refinado a Irán se terminarán al
igual que los negocios, al menos curiosos, con los gobernantes
“progresistas” de Latino América.
Internamente, la realidad Venezolana cambiará por aquello de “muerto el
perro se acaba la rabia” pero lo que se no se puede aquilatar aún es a
qué precio en sangre y vidas. Lo que es absolutamente seguro es que la
realidad venezolana cambiará y en consecuencia lo hará también el mapa
político del nuestro continente.
Con respecto a nuestros primos argentinos no hay duda que la contundente
reelección de la Sra. Kirchner no habla tan bien de ella sino de lo
espantoso de los demás candidatos en ese país. La realidad sin embargo
es que esta mujer sin duda inteligente ha sido consagrada como una
especie de reina del sub-desarrollo y reina en uno de los países peor
gobernados pero más ricos del planeta.
Habrá que ver que rol ocupa Argentina ante la desaparición inminente de
Venezuela como decisor en la realidad política del continente. Lo que es
seguro es que nuestros primos seguirán en sus desaguisados gubernativos,
sus profundas desavenencias internas y que el peronismo seguirá en su
permanente desquicio continuando como la mayor fuerza política en
Argentina.
Es una pena que nuestro país no se posicione mejor para aprovechar las
asimetrías Argentinas que seguramente se agravarán en el futuro. Lo más
seguro que nuestros primos de allende el plata intentarán seguir
tratando a nuestro país como la provincia rebelde, el hermano menor
díscolo y poco responsable que hay que encauzar. Veremos como reaccionan
los “progresistas” vernáculos. El panorama no es alentador.
Con respecto a los países centrales evidentemente la crisis generalizada
por sus absurdos e irresponsables desmanejos financieros nos afectarán a
todos más tarde o más temprano.
Lo que se debería reconocer es que las soluciones neo-Keynesianas ya no
funcionan o al menos no en el mediano plazo sin ajustes duros y
dolorosos a nivel macroeconómico intrarregional.
Más fácil y más claro. Se terminó la jauja, hay que trabajar más, gastar
menos y olvidarse de las transferencias como subsidios directos o
indirectos de los países industrializados a los menos desarrollados.
Los países deberán aprender a vivir, al igual que las familias, de
acuerdo a sus ingresos y no esperar que los tíos industriosos y
ahorrativos los rescaten de su propia irresponsabilidad.
En el contexto de la comunidad europea se ha dado con claridad aquello
de “el socialismo funciona mientras dure la plata de los demás”. Se
terminó la plata ajena, se deberá trabajar en serio ahora.
Todo esto sin duda incidirá en cambios seguramente para bien en los
equilibrios de poder en Europa. Seguramente veremos también una pérdida
de peso relativo de esta comunidad con respecto a las potencias
nacientes de India, China y en el mediano plazo un Japón nuevamente
fuerte y más integrado a un bloque de poder oriental a pesar de sus
diferencias históricas con China.
Por último y no por ello, por cierto, menos importante, el tema Medio
Oriente.
El Islam choca con el siglo XXI. El inevitable devenir de la historia
lenta pero inexorablemente está obligando a los musulmanes a re-pensar
de alguna manera la estructura de su religión frente a las expectativas,
las necesidades de su gente y su inserción en la aldea global.
Prueba de esto esta la larga primavera islámica que enfrenta a pueblos
qué, cansados de una mezcla de estado y religión retrógrada buscan
expresarse por un lado, pero también buscan zafar en alguna medida del
ascetisismo inmemorial de su religión y adaptarse a este siglo que corre
con sus beneficios materiales, culturales y sociales.
La humanidad cambia, las reglas sociales cambian, el acceso a los bienes
de consumo se extiende. No hay religión ni organización social que pueda
contra esta dinámica en el mediano plazo.
Estas presiones traen la búsqueda de la libertad personal y esta
inexorablemente trae la búsqueda del progreso material. Esto no tiene
vuelta, es intrínseco al ser humano y es en definitiva lo que ha movido
al desarrollo de nuestra civilización.
Así han caído las dictaduras en Túnez, Libia, Yemen. Así caerá sin duda
el régimen salvaje de la familia Assad en Siria.
Seguramente el proceso no se detendrá en Siria sino que se verán
afectados en mayor o menor medida todas las naciones de la región sea
cual sea su organización interna desde Arabia Saudita hasta los emiratos
del golfo.
El reinado de los descendientes de Ibn Saud deberá empezar a estudiar
las estructuras de su radical Islamismo Wahabi con respecto a las
libertades individuales de sus ciudadanos lo cual será un proceso largo
y no sin escollos. Escollos que impactarán sin duda en occidente por ser
los Sauditas los más comprometidos económica y militarmente con el mundo
occidental.
Uno de los enfermos de la región seguirá siendo Pakistán con su
intrínseca inestabilidad política, su dependencia malsana sobre las
estructuras militares para gobernarse y su tensa relación con la India.
Irán seguirá siendo la otra gran incógnita aunque difícilmente su
teocracia resistirá siquiera en el corto plazo un retiro de apoyo masivo
de los mercaderes, los bazaríes, que hoy mantienen, con la Guardia
Republicana, el delicado equilibrio interno de ese gran país.
En la mediad que los Mullahs sigan con su intransigencia religiosa y su
afán de armarse con ojivas nucleares sus días son contados tanto por las
presiones del resto del mundo como por las lógicas presiones internas
que ante situaciones extremas seguramente se volverán inmanejables hasta
para la Guardia Republicana, hoy más empresa que fuerza militar.
No se puede ni se debe simplificar la situación con Irán. La lógica y la
historia sin embargo nos indican que difícilmente un pueblo entero se
autoinmole siguiendo a unos pensadores religiosos que no quieren o no
pueden salir de sus esquemas medioevales.
Por último, toda la humanidad deberá estudiar con detenimiento la marcha
de Rusia, país de hondas raíces autoritarias que se balancea entre
dictadura y democracia entre occidente y oriente y entre libertad y
despotismo.
En la medida que Rusia se integre en su real dimensión como miembro de
la comunidad de las naciones cosa que parece probable, entonces
difícilmente nuestra civilización desaparezca en una conflagración
nuclear como algunos agoreros irresponsables vaticinan.
Lo más probable es que con dolores, sangre y lágrimas, con marchas y
contramarchas, como siempre, los humanos sigamos escribiendo la historia
de nuestro planeta y de nuestra civilización mientras que el de arriba
no disponga otra cosa.
¡Felices navidades a todos! Michael Castleton

 |