Columnistas  9/12/11 - Nº 106                    

Años fermentales  

 

Se termina un año fermental. Un año que promete ser el comienzo de enormes cambios en la organización política, económica y hasta religiosa del mundo.


Hubieron varios hechos en el 2011 que seguramente serán un punto de inflexión en el relacionamiento de los grupos de poder en el planeta.


En nuestro continente lo más marcado fueron la enfermedad y muy mal pronóstico futuro para el megalómano gobernante venezolano Tte. Cnel. Hugo Chávez Frías y la reelección contundente de la viuda Kirchner a la presidencia argentina.


Lo de Chávez Frías afectará seguramente su proyecto neo-comunista para Venezuela y la exportación financiada con sus petrodólares de su absurdo modelo político. No hay duda que la inminente desaparición del actual mandatario incidirá en la realidad interna del país petrolero y sus relaciones con el resto del mundo.
Seguramente las exportaciones de uranio refinado a Irán se terminarán al igual que los negocios, al menos curiosos, con los gobernantes “progresistas” de Latino América.


Internamente, la realidad Venezolana cambiará por aquello de “muerto el perro se acaba la rabia” pero lo que se no se puede aquilatar aún es a qué precio en sangre y vidas. Lo que es absolutamente seguro es que la realidad venezolana cambiará y en consecuencia lo hará también el mapa político del nuestro continente.


Con respecto a nuestros primos argentinos no hay duda que la contundente reelección de la Sra. Kirchner no habla tan bien de ella sino de lo espantoso de los demás candidatos en ese país. La realidad sin embargo es que esta mujer sin duda inteligente ha sido consagrada como una especie de reina del sub-desarrollo y reina en uno de los países peor gobernados pero más ricos del planeta.

 
Habrá que ver que rol ocupa Argentina ante la desaparición inminente de Venezuela como decisor en la realidad política del continente. Lo que es seguro es que nuestros primos seguirán en sus desaguisados gubernativos, sus profundas desavenencias internas y que el peronismo seguirá en su permanente desquicio continuando como la mayor fuerza política en Argentina.


Es una pena que nuestro país no se posicione mejor para aprovechar las asimetrías Argentinas que seguramente se agravarán en el futuro. Lo más seguro que nuestros primos de allende el plata intentarán seguir tratando a nuestro país como la provincia rebelde, el hermano menor díscolo y poco responsable que hay que encauzar. Veremos como reaccionan los “progresistas” vernáculos. El panorama no es alentador.


Con respecto a los países centrales evidentemente la crisis generalizada por sus absurdos e irresponsables desmanejos financieros nos afectarán a todos más tarde o más temprano.
Lo que se debería reconocer es que las soluciones neo-Keynesianas ya no funcionan o al menos no en el mediano plazo sin ajustes duros y dolorosos a nivel macroeconómico intrarregional.


Más fácil y más claro. Se terminó la jauja, hay que trabajar más, gastar menos y olvidarse de las transferencias como subsidios directos o indirectos de los países industrializados a los menos desarrollados.


Los países deberán aprender a vivir, al igual que las familias, de acuerdo a sus ingresos y no esperar que los tíos industriosos y ahorrativos los rescaten de su propia irresponsabilidad.
En el contexto de la comunidad europea se ha dado con claridad aquello de “el socialismo funciona mientras dure la plata de los demás”. Se terminó la plata ajena, se deberá trabajar en serio ahora.


Todo esto sin duda incidirá en cambios seguramente para bien en los equilibrios de poder en Europa. Seguramente veremos también una pérdida de peso relativo de esta comunidad con respecto a las potencias nacientes de India, China y en el mediano plazo un Japón nuevamente fuerte y más integrado a un bloque de poder oriental a pesar de sus diferencias históricas con China.
Por último y no por ello, por cierto, menos importante, el tema Medio Oriente.


El Islam choca con el siglo XXI. El inevitable devenir de la historia lenta pero inexorablemente está obligando a los musulmanes a re-pensar de alguna manera la estructura de su religión frente a las expectativas, las necesidades de su gente y su inserción en la aldea global.


Prueba de esto esta la larga primavera islámica que enfrenta a pueblos qué, cansados de una mezcla de estado y religión retrógrada buscan expresarse por un lado, pero también buscan zafar en alguna medida del ascetisismo inmemorial de su religión y adaptarse a este siglo que corre con sus beneficios materiales, culturales y sociales.


La humanidad cambia, las reglas sociales cambian, el acceso a los bienes de consumo se extiende. No hay religión ni organización social que pueda contra esta dinámica en el mediano plazo.
Estas presiones traen la búsqueda de la libertad personal y esta inexorablemente trae la búsqueda del progreso material. Esto no tiene vuelta, es intrínseco al ser humano y es en definitiva lo que ha movido al desarrollo de nuestra civilización.


Así han caído las dictaduras en Túnez, Libia, Yemen. Así caerá sin duda el régimen salvaje de la familia Assad en Siria.
Seguramente el proceso no se detendrá en Siria sino que se verán afectados en mayor o menor medida todas las naciones de la región sea cual sea su organización interna desde Arabia Saudita hasta los emiratos del golfo.


El reinado de los descendientes de Ibn Saud deberá empezar a estudiar las estructuras de su radical Islamismo Wahabi con respecto a las libertades individuales de sus ciudadanos lo cual será un proceso largo y no sin escollos. Escollos que impactarán sin duda en occidente por ser los Sauditas los más comprometidos económica y militarmente con el mundo occidental.


Uno de los enfermos de la región seguirá siendo Pakistán con su intrínseca inestabilidad política, su dependencia malsana sobre las estructuras militares para gobernarse y su tensa relación con la India.


Irán seguirá siendo la otra gran incógnita aunque difícilmente su teocracia resistirá siquiera en el corto plazo un retiro de apoyo masivo de los mercaderes, los bazaríes, que hoy mantienen, con la Guardia Republicana, el delicado equilibrio interno de ese gran país.


En la mediad que los Mullahs sigan con su intransigencia religiosa y su afán de armarse con ojivas nucleares sus días son contados tanto por las presiones del resto del mundo como por las lógicas presiones internas que ante situaciones extremas seguramente se volverán inmanejables hasta para la Guardia Republicana, hoy más empresa que fuerza militar.


No se puede ni se debe simplificar la situación con Irán. La lógica y la historia sin embargo nos indican que difícilmente un pueblo entero se autoinmole siguiendo a unos pensadores religiosos que no quieren o no pueden salir de sus esquemas medioevales.


Por último, toda la humanidad deberá estudiar con detenimiento la marcha de Rusia, país de hondas raíces autoritarias que se balancea entre dictadura y democracia entre occidente y oriente y entre libertad y despotismo.


En la medida que Rusia se integre en su real dimensión como miembro de la comunidad de las naciones cosa que parece probable, entonces difícilmente nuestra civilización desaparezca en una conflagración nuclear como algunos agoreros irresponsables vaticinan.


Lo más probable es que con dolores, sangre y lágrimas, con marchas y contramarchas, como siempre, los humanos sigamos escribiendo la historia de nuestro planeta y de nuestra civilización mientras que el de arriba no disponga otra cosa.
¡Felices navidades a todos!  
Michael Castleton
 


 

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