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Es tradición que en estas fechas realicemos un balance de lo sucedido en
el año, es un ejercicio introspectivo para poder evaluar si hicimos lo
que nos propusimos, si cumplimos objetivos y si nos sentimos a gusto con
nosotros mismos en la manera que actuamos en el transcurso del año. En
este último número de La Democracia del año 2011 no haremos la
excepción.
Una primera aproximación a este balance nos hace sentirnos conformes con
una de las principales metas que nos habíamos fijado, la de incidir en
el gobierno desde la oposición.
En ese sentido, el diálogo sincero y franco con el gobierno nos ha
permitido realizar determinadas modificaciones a proyectos del gobierno
que de otra manera no hubiera sido posible realizar.
Hemos sido creíbles en nuestras posturas. Nadie puede acusar a Alianza
Nacional de no estar preocupado y ocupado en los temas más importantes
del País, sobre todo en ellos en los que está en juego el futuro.
En este sentido iniciamos sobre mediados de año conversaciones con el
gobierno para hacer una fuerte movida de timón en lo que a la gestión de
la Educación se refiere. Presentamos iniciativas tendientes a la mejora
en varias áreas que terminará, de todo seguir en el mismo cauce, con un
Acuerdo Nacional sobre Educación.
Estamos a la expectativa de las propuestas que las autoridades de la
educación elevaron al Presidente Mujica, pero no estamos dispuestos a
apoyar cualquier cambio que sea solo para la tribuna, queremos un cambio
en serio, no se puede seguir esperando. No se puede seguir frenando los
cambios que todos los Partidos Políticos están de acuerdo en realizar
por que una oposición sindical entiende mal el concepto de autonomía de
la enseñanza y que le hace daño a la propia educación que dice defender.
Este es un tema de importancia vital para la vida de los uruguayos, si
el gobierno fracasa en este acuerdo seguiremos con una educación
trancada, con rezago e injusticia, con falta de inclusión y
desigualdades. No permitiremos que en este tema incidan las luchas
fratricidas que en la permanente lucha interna del Frente Amplio se
suceden. No porque queramos incidir en la dinámica del Partido de
gobierno, sino porque es un tema de todos.
Ha sido un año muy duro, un año signado por los enfrentamientos y los
debates parlamentarios. Pero sobre todo ha sido un año de mucho trabajo
para quienes insistimos en una forma distinta de relacionamiento entre
el gobierno y la oposición. Ha sido de mucho trabajo porque sostener
nuestra prédica implica un doble trabajo, el de oposición y el de buscar
alternativas sobre las cuales gobierno y oposición puedan alcanzar
acuerdos. Es un camino más laborioso, pero también es el camino más
inteligente para ahora y para el futuro. Ahora porque nos permite construir soluciones para los uruguayos que no quieren seguir viendo como los dirigentes políticos se pelean mientras ellos esperan soluciones para los problemas cotidianos. Para el futuro porque tenemos el convencimiento que en el 2014 habrá un cambio de roles entre gobierno y oposición.
Tenemos el convencimiento de que la ciudadanía nos dará la confianza
para dirigir los destinos de la Nación, lo que será, seguramente, sin
mayorías parlamentarias. Nuestra actitud de hoy nos permitirá exigir a
la oposición la reciprocidad correspondiente.
Finalmente quiero agradecer a La Democracia por este espacio que nos
brinda. Es en definitiva donde podemos cada quince días comunicarnos con
ustedes para trasladarles nuestra impresión sobre los distintos
acontecimientos así como para que conozcan nuestras posiciones.
Por último les deseo a todos los lectores un muy buen comienzo de año y
una próspera Navidad, nos reencontraremos en febrero para seguir
construyendo juntos un Uruguay de oportunidades, porque como decía
Wilson, la lucha comienza todos los días de nuevo y por lo tanto
comienza hoy.
Jorge Larrañaga |
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