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Dra. Graciela Bianchi, Directora del Liceo Bauzá
Crónica de una jubilación
anunciada:
“Creo que hasta aquí llegué”

Está analizando seriamente la posibilidad de acogerse a los beneficios
jubilatorios porque “con esta actitud de barrer bajo la alfombra no salimos
adelante. Y si no salimos adelante en materia de educación, seguramente no nos
va a ir bien como sociedad”. La Dra. Graciela Bianchi analizó en la siguiente
entrevista con La Democracia la situación general de la enseñanza, donde “el
enfrentamiento es de intereses, concretamente de poder”.
Afirmó que “en el aspecto institucional, nos encontramos ante la situación más
seria y más grave que ha tenido la educación en la historia contemporánea, con
excepción de la dictadura”.
En cuanto las responsabilidades sindicales Bianchi dijo que “el sindicato
siempre es corporativo, los sindicatos surgieron para eso, el problema es cuando
los metemos en el Estado. Y agregó que “era Mussolini el que había inventado
esta historia y no le dio resultado”.
Por Aníbal Steffen

¿Cómo define la situación actual de la enseñanza?
Estamos
en un momento de eclosión. Es como si hubiéramos estado sentados durante mucho
tiempo sobre una olla a presión, tanto desde el desde el punto de vista de la
gestión como del técnico- pedagógico y de proyecto de educación y de proyecto de
país. Para mí, estamos en este momento en una especie de embudo, en el momento
crucial en que nos estamos dando cuenta que quebró un modelo de país hace mucho
tiempo y, en consecuencia, quebró un modelo de educación a mediados de la década
de los 60. Que la izquierda al ser gobierno desde el año 2005 tal vez se dio
cuenta de que el modelo de país que había imaginado en este momento es inviable.
Entonces hay una contradicción muy profunda en el seno ideológico de la
izquierda, porque estamos aplicando una política que no es la que hubiéramos
querido o la que habíamos soñado.
Hay una parte del Frente Amplio que es conciente de la inviabilidad del modelo y
otra que lo quiere imponer a fórceps, como si estuviéramos en los años 60 o 70,
sin tener en cuenta que el mundo cambió.
Esa tensión lleva a que estemos tironeando de la educación, como si ella fuera
la solución de las contradicciones ideológicas, o como si a través de la
educación pudiéramos cambiar estructuras que son propias del capitalismo, que si
bien está atravesando situaciones muy complejas, es la única opción en las
actuales circunstancias.
Está hablando de contradicciones ideológicas dentro del
propio partido de gobierno…
La prueba está en lo que está pasando estos días entre el Presidente y el
Vicepresidente. Se está aplicando un modelo económico de mercado, de apertura
comercial, de atracción de inversiones extranjeras... Es decir, todo lo que la
izquierda combatió.
Lo que sucedió es que al menos una parte de la izquierda, al llegar al gobierno,
se dio cuenta de que para ir acumulando posibilidades económicas o para ir
desarrollando en forma sostenible a un país tan pequeño, había que ceder en
cosas que eran principios para la izquierda.
Si bien el núcleo duro más radical está en el sector del Presidente Mujica, no
todo el votante de Mujica es partidario de ese Uruguay o de ese mundo que ya no
existe y que lo vamos a tener que pensar de nuevo.
¿La discusión que se está dando dentro del ámbito de la
educación, es técnica o hay un enfrentamiento de intereses?
El enfrentamiento es de intereses, concretamente de poder.
En esa ingenuidad de creer que las contradicciones ideológicas las íbamos a
solucionar a través de la educación, ésta se convirtió en el campo de batalla.
El Frente Amplio, ha perdido su condición de movimiento y sólo le queda la de
coalición; y no coalición de partidos sino coalición de grupúsculos, con la
excepción del MPP que es un fenómeno en torno al caudillismo de Mujica. Las
contradicciones internas son feroces y no son exclusivamente entre “radicales” y
“moderados”, sino que se dan al interior de los dos espacios. Es una situación
muy enredada.
Pero pasando un poco por encima de los matices, ¿cuales
son las grandes líneas de pensamiento con respecto a la educación en el interior
del FA?
En el sector “radical”, si bien yo no comparto su paradigma, creo que hay menos
contradicciones. Lo que quieren es la participación, flexibilizar, incluir sin
importar cómo.
En cambio, yo diría que nosotros en el Frente Líber Seregni tenemos las mayores
contradicciones. Allí tenemos claramente dos paradigmas.
Está el paradigma de quienes consideramos que tenemos seguir trabajando con el
esfuerzo, el clima institucional, el académico; y los que consideran, bastante
parecido en ese aspecto a los sectores del MPP. Como dice Constancia Moreira,
que estén adentro de las escuelas y los liceos, no importa que aprendan. O
Garibaldi que afirma que hay que hay que eliminar la repetición. Y a mí me
consideran conservadora, elitista, simplista, quiero una educación para pocos,
etc.
Entonces, considero que, en el aspecto institucional, nos encontramos ante la
situación más seria y más grave que ha tenido la educación en la historia
contemporánea, con excepción de la dictadura.
¿Usted comparte la acusación de corporativismo, de defensa
de sus propios intereses, que desde ámbitos políticos se le hace a la dirigencia
sindical de la educación.
Si. El sindicato siempre es corporativo. Eso no es novedad. Los sindicatos
surgieron para eso… para defender los intereses de los trabajadores. El problema
es cuando los metemos en el Estado.
Lo dijo ahora Rama y me alegro porque es un gran profesor de historia. Pero yo,
cuando renuncié al cargo de Secretaria Administrativa de ANEP, que me hicieron
un reportaje en Búsqueda en agosto del año pasado, yo dije que era Mussolini el
que había inventado esta historia y no le dio resultado.
El peronismo no es exactamente lo mismo pero mantiene un lazo muy estrecho. No
siquiera cometió el error que cometimos nosotros, que fue directamente meterlos
en el Estado.
La conclusión es que no se puede ser patronal y trabajador al mismo tiempo.
Entonces tenemos un dirigente sindical en ASSE como Silva, en un día de paro
coreando consignas en contra del ministerio, siendo él director de ASSE. Y ayer,
un consejero de Secundaria, electo por los docentes (no por su capacidad técnica
sino por ser miembro del sindicato), entrando a ocupar con los profesores. Uno
mira ese panorama y dice: la que está al garete es la República.
Cuando se estaba discutiendo la Ley de Educación, yo les advertía que esto le va
a hacer mucho daño a los propios sindicatos. Y es lo que está pasando. Están
perdiendo afiliaciones. Y hay que saber leer los resultados de las elecciones de
las Asambleas Técnico Docentes, donde hay casi un 50% de votos en blanco. Los
dirigentes de los sindicatos y de las ATD son los mismos. Entonces los docentes
votan en blanco porque tampoco se sienten representados en las ATD porque son
las mismas personas. Hay que leer esas cosas.
De la misma manera que hay que leer cuando se eligieron los representantes
sindicales en el CODICEN y en los consejos, que hubo miles de votos en blanco.
Si no leemos esas cosas no estamos analizando bien la realidad.
¿Diría entonces que los sindicatos son responsables del
actual bloqueo en la enseñanza?
No. El
bloqueo institucional y técnico-pedagógico que tenemos hoy es político. Lo que
pasa es que como los acuerdos para integrar las listas a los consejos fueron
acuerdos políticos, puramente políticos, no sindicales, eso se refleja en la
actitud de los consejeros.
La Facultad de Humanidades hizo un estudio que arrojó un
muy bajo prestigio de la actividad docente. ¿A que atribuye ese fenómeno?
Yo creo que la responsabilidad de los gobiernos anteriores fue retirarle
recursos a la educación. Eso se tradujo en bajos salarios. Como consecuencia, en
una sociedad en la que “tanto ganas tanto vales”, en general la gente que tiene
buenos resultados académicos no se dedica a la docencia, sino que va hacia otras
actividades más rentables. Entonces fuimos acumulando, a lo largo de los años,
la gente no mejor preparada. Es duro, pero es así.
Claro que siempre hubo una minoría de personas que se ha dedicado a la educación
exclusivamente por vocación. Más aún en Secundaria.
Hoy estamos en una situación en la que ha habido una mejora salarial, aunque es
insuficiente. A comienzos de la década de los 60, un profesor de séptimo grado,
que llegaba al máximo nivel de su carrera, ganaba lo mismo que un diputado o un
senador, y se le reducía la carga horaria de 20 a 12 horas. Tanto que se habla
hoy de los profesores taxi; eso en el Uruguay ya lo habíamos resuelto. Ganaban
muy bien y tenían 12 horas para docencia directa y el resto para su
entrenamiento y tutorías.
En definitiva, hoy la gente que tiene mejores posibilidades económicas, cuando
se le pregunta si tiene intenciones de hacer carrera docente, dice que no. Y la
mayor parte de los sectores sociales más bajos son los que se dedican a la
carrera docente, entre otras cosas porque es un trabajo más inmediato.
El programa Pro Razona detectó problemas de razonamiento
entre los estudiantes. ¿Cómo impactará en la sociedad del futuro esa dificultad
para razonar del estudiante que no ha adquirido las herramientas intelectuales
necesarias para la vida?
Y no las adquirieron en la etapa etaria en que debían adquirirlas. Bueno, por
eso digo que en estos días me encuentro muy preocupada. Porque hago proyecciones
a futuro, y creo que vamos a tener claramente estratificada la sociedad uruguaya
en una situación funcional a lo que genera el capitalismo actual: una minoría
proveniente de los sectores sociales más altos, con algún emergente casual y
excepcional, que puede acceder a los mejores empleos, e incluso a los doctorados
y a las maestrías, y por otro lado la abrumadora mayoría de nuestros jóvenes y
futuros ciudadanos en la más absoluta mediocridad cultural. Fallando incluso en
sentido común y en valores, la falta de solidaridad, el individualismo, que es
lo que se está estimulando. El desarrollo tecnológico, que es fabuloso para
muchas cosas tiene aspectos negativos que hay que tener en cuenta. Es la
exacerbación del “hacé la tuya”, me meto en la computadora, me desconecto del
mundo, no me relaciono con mis pares, y si me relaciono lo hago para pelearme,
por Facebook, por SMS. Es una proyección de futuro preocupante.
A mi no me engañan con la sociedad de la información y el conocimiento. Si
claro, si fuera para todos. Pero no es para todos, por más que todos tengan una
computadora. Porque si falla la formación integral, el humanismo, la cultura en
valores, en definitiva el saber como valor, los medios técnicos no nos van a
resolver esos problemas.
Yo auguro un futuro difícil. Una política de confrontación se está instaurando
en la sociedad uruguaya, una manera de discutir por la violencia, una manera de
enfrentarse descalificando, que tiene mucho que ver con esa brecha que se
consolida cada vez más, entre los sectores más altos y los más bajos.
Hay una discusión que se parece a la de qué es primero, si
el huevo o la gallina. ¿Es la escuela que no enseña valores, o la familia la que
inculta valores negativos?
Creer
que el problema está exclusivamente en los centros de estudio es una visión muy
idealista de la educación. El problema está en la sociedad. Ese enfrentamiento
entre sectores sociales muy desposeídos culturalmente, hasta hace poco
desposeídos económicamente, ahora sostenidos por la asistencia social pero que
tampoco se ven realizados con un trabajo estable, o con una perspectiva laboral
de futuro, la frustración de no poder tener una casa, una familia, eso está
todavía en la mayoría de la población.
¿Qué es primero, el huevo o la gallina? Sin duda si la educación no es
liberadora no es educación. Pero si se llega de la casa a la escuela sin
hábitos, sin valores, sin el vínculo parental consolidado, (sea cual sea la
forma en que cada familia esté constituida), se llega con posibilidades menores.
Pero si además se llega a una escuela que no enseña, el resultado no puede ser
bueno.
Hay un fracaso escolar disimulado por las cifras del egreso. De la escuela
egresa casi el 99%; de Secundaria egresa el 32%. La pregunta que hay que hacerse
es si ese casi 99% egresa de la escuela sabiendo. Y la respuesta es que no.
Hay que ver como resolvemos el problema, para que esos niños egresen con una
escolarización básica. El problema no se resuelve sólo con Secundaria.
¿Cómo el Uruguay pudo resolver el problema a fines del siglo 19 y hasta avanzado
el siglo 20, con las corrientes emigratorias, hijos de analfabetos y hasta con
idiomas extranjeros? Escolarizó, enseñó a leer, a escribir, a pensar, a pensar
por si mismo. Y ahora la escuela no está cumpliendo esa función.
¿La escuela no enseña por falta de preparación del maestro
o porque el sistema falla?
Son las dos cosas. El maestro es producto del sistema. Hemos estado años sin
perfeccionar a los profesionales. La vida misma no les ha permitido
perfeccionarse, porque para tener un salario digno los maestros tienen que
trabajar en escuelas de tiempo completo y en una escuela pública y otra privada.
No había centros de perfeccionamiento docente públicos hasta hace bien poco.
Tenemos ya varias generaciones que egresaron de sectores sociales más bajos, sin
una base cultural de desarrollo propio, sin perfeccionamiento del sistema, y con
un sistema que se estratificó.
Entonces hay una obsesión por mostrar resultados que son buenos en apariencia
mientras se barre bajo la alfombra. Hay incapacidad de ser autocríticos. Uruguay
perdió la capacidad de hacer autocrítica. El que es crítico hoy es traidor. Y
vaya si yo lo he sufrido.
Parece haber gran diferencia entre el comportamiento del
chico en la escuela y del adolescente en el liceo. El vínculo con los profesores
es diferente a la relación con la maestra. Allí comienza la falta de respeto y
la desconsideración. ¿Por qué ocurre eso?
Por
favor, cambiemos esa imagen idílica de la escuela. Pregúntele a las maestras que
no tengan miedo de hablar, cuál es el grado de respeto que le tienen los alumnos
y los padres.
Yo he recibido a lo largo de estos meses cientos de comunicaciones de maestras
que se sentían identificadas porque yo afirmaba que no se dice lo que pasa en
Primaria. Pasan cosas muy graves, pero se barre bajo la alfombra. Hay agresiones
hasta físicas, de alumnos y de padres.
Por otra parte, la sociedad uruguaya ha tenido un efecto pendular, al salir de
la dictadura, de un régimen de mucho control nos fuimos al otro extremo.
Si uno simplemente ve (y me causa mucho dolor) hasta la apariencia física de
algunos docentes que por estos días aparecen en la televisión, a mi me
avergüenzan. Se enojan conmigo cuando con esa apariencia intentan ingresar al
liceo. Se tienen que ir de vuelta para sus casas. Porque la actitud del docente
es fundamental.
Se educa con el ejemplo. La actitud hacia el alumno, el respeto, su apariencia
física, la manera de relacionarse, son factores fundamentales.
Y en esto el sistema, o mejor dicho las autoridades, juegan un papel
preponderante. Porque en la pirámide de autoridad van bajando directivas.
Algunas expresas y otras tácitas.
Si a mi la inspectora me califica mal porque soy severa o porque suspendo… Si
califica bien a profesores que tienen alumnos con bajo rendimiento… Si una
directora obliga a un profesor a pedir disculpas a un chico que lo salivó,
porque hay que comprenderlos porque son chicos, en fin, algo está fallando.
Creo que el tema institucional tiene que ser una de las líneas estratégicas
fundamentales para la enseñanza. Volver a poner en su lugar las
responsabilidades de cada uno y la autoridad que le corresponde. Como en
cualquier país y sociedad civilizada, o en una familia normal, hay alguien que
manda. Se consulta, se llega a acuerdos, pero hay alguien que tiene la
responsabilidad.
¿Qué opinión le merece la reciente ocupación de la sede de
Secundaria?
Me da mucha vergüenza. Fue uno de los días más difíciles de mis 38 años de
docencia. Yo fui, como directora, al acto de traslados y reubicaciones, como lo
hago siempre porque es mi obligación.
Me encontré con un grupito muy pequeño de profesores –que lo menos que parecían
era profesores por el lenguaje y la apariencia- con eslóganes que no tenían
contenido, con el Consejero de Secundaria Daniel Guasco que estaba con ellos, y
con un desalojo del local que –me contaron algunos compañeros, porque yo no me
quedé allí- fue muy desagradable y hasta violento en algunos casos.
¿Cree que fue positiva la reunión del Presidente del
Codicen, Dr. José Seoane y la vicepresidenta Nora Castro con el Presidente de la
República buscando una solución para la controversia que se ha desatado en el
seno de la enseñanza?
Me parece que no era la actitud que correspondía al presidente de un ente
autónomo. Quedó bien claro, por si alguien no lo sabía, que las órdenes se
reciben políticamente.
Y decir que aquí no pasó nada, que no se pelearon con Secundaria; Nora Castro
hablando de diálogo. Y mientras tanto, estaba colgado en la página de Secundaria
un comunicado de Guasco, diciendo que está buscando asesoramiento jurídico para
iniciar acciones contra el Codicen.
Ese tipo de reuniones entre las autoridades de la enseñanza y el Presidente de
la República son necesarias. Pero no era el ámbito ni la oportunidad, ni son
declaraciones para hacer a la prensa. En una república, hay que saber respetar
las formas.
Creo que cuando las autoridades pierden autoridad, también se nos va al garete
la República.
Se llegó a hablar públicamente de una tregua. Si hay una tregua es que había una
guerra. ¿A qué nos vemos enfrentados?
¿Cuál será su actitud personal después de haber pasado por
las experiencias de estos días?
Yo estoy pensando seriamente en acogerme a los beneficios jubilatorios a pesar
de todo lo que vengo luchando. Porque estamos frente a un Consejo de Secundaria
totalmente deslegitimado desde hace algún tiempo,-porque la propia Fenapes había
pedido su renuncia.- y el resto de los consejos que dijeron que sí a la reforma
para que no los molesten, pero que no tuvieron una reacción profesional, ni
desde el punto de vista institucional. Ni de contenido del proyecto. Pasaron
totalmente desapercibidos tanto la Utu como Primaria, y Formación docente no
existe.
¿Y usted que opina concretamente del proyecto de reforma?
Todo
lo que sea nuevo, innovador, lo que rompa esquemas, lo que abra la autonomía de
los centros de estudio, lo que establezca la evaluación permanente, interna y
externa, lo que contextualice el sistema educativo, lo que innove en las
estrategias, es bienvenido. Sin duda que allí también hay que trabajar mucho.
Pero allí son los académicos. Y si hay buena gestión, la academia fluye.
Nosotros debemos facilitar, con una buena gestión, que la academia fluya
naturalmente para las nuevas estrategias pedagógicas; que no son solamente el
uso de las nuevas tecnologías, sino también, en general, otro tipo de
estrategias para que los muchachos… bueno ahora se está poniendo de moda decir
que los “enamoremos” con el conocimiento.
En realidad, tampoco nos vayamos para el otro lado. En esto estoy de acuerdo con
Barylko (Jaime), que lamentablemente se murió joven, porque tenía mucho para
decir todavía.
Para los estudiantes, la educación es el trabajo. Yo no me tengo que disfrazar
de payaso, decía Barylko, para dar Borges. Si les resulta aburrido Borges, lo
lamento, pero hay que conocerlo.
Ami también, cuando jovencita, me gustaba más ir a un baile, salir con mi novio,
ver televisión, que estar estudiando. Pero uno sabía que parte del día lo tenía
que dedicar al estudio, porque era nuestra obligación. Entonces, no caigamos en
esas modas, esos discursos posmodernistas de cuarta.
Estoy segura que si le preguntamos qué quieren hacer, las chiquilinas
responderán que bailar con Tinelli y los varones jugar a la pelota. ¿Los vamos a
enamorar con eso entonces?
Estoy de acuerdo en que debemos buscar nuevas estrategias para atraerlos.
Tenemos toda la tecnología; eso les encanta, si la sabemos usar.
Lo urgente en el sistema educativo uruguayo, es mejorar la gestión. Poner gente
capacitada para gestionar. Con fuertes liderazgos, que sean respetadas no por el
cargo sino por lo que saben, de todos los sectores políticos, porque tiene que
se una política de Estado. La única forma de que sea una política de Estado es
dando participación a los partidos de la oposición. Pero no sólo con un
representante en el Codicen; hay secretarías generales que son claves. Por qué
no dar participación. Hemos tocado tanto fondo que tenemos todos un denominador
común con la educación. Es más fácil hoy hacer una política de Estado en la
Educación que unos años atrás.
Así como no importa a quién vota, sino cuánto sabe, tampoco importa de dónde
vienen las cosas, como por ejemplo ahora con el tema de que algo es neoliberal.
No, lo que importa es qué resultados da. Y para saber qué resultados da, hay que
aplicarlo y evaluarlo.
En lo personal, me siento muy afectada y creo que hasta aquí llegué. Con este
parche no salimos adelante. Con esta actitud de barrer bajo la alfombra no
salimos adelante. Y si no salimos adelante en materia de educación, seguramente
no nos va a ir bien como sociedad.
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