Columnistas 27/4/12 - Nº 112              

    Lo que parecía fácil y progresista

 

En nuestro artículo anterior reflexionábamos sobre la frustración del conciudadano cuando se ve traicionado en su honestidad intelectual y fundamentalmente subestimado en su razonamiento. Y nos referíamos a la frustración de quien decide su voto con un libre análisis de las posibilidades y acepta el desafió de la propuesta, pero fundamentalmente lo aprecia viable y confía.


Y surge la experiencia del periodo, la izquierda, que una vez en el Gobierno parece que se encontraron con un “camino angosto” para recorrer, y vaya casualidad, era casi el mismo que habían recorrido los gobiernos anteriores que tanto criticaron.


En un principio, el argumento era “destapar la olla”, después el viejo justificativo que “antes se hacia, lo hicieron los partidos tradicionales...”, todos argumentos que fueron perdiendo vigencia pero increíblemente aun se alientan algunas esperanzas por parte de los que soñaron con ese país gobernado por “gente como uno” …pero cada vez menos, porque lo que resultó de tanta esperanza de cambio surgió de las políticas que se habían implementado en gobiernos anteriores, antes privatizar era diabólico, ahora es inteligente, pagar la deuda era vender el país hoy es cumplir con los compromisos.


Pero como Dios aprieta pero no ahorca, hemos tenido suerte, la coyuntura internacional nos ha tratado con gran consideración y a pesar de todos los pesares, mientras sigan bien colocados los precios de los commodities, y la línea económica profesionalmente continuada con gran disciplina, nuestra situación económica no esta mal . Obviamente sin pensar en la capacidad de ahorro o el aumento del gasto corriente, etc.


Lo que observamos en el párrafo anterior, puede distraer a los desprevenidos, pero nuestro país se destaca por un gran diferencial, el voto opinión, y ese ciudadano es el gran defraudado.
Al que creyó en un cambio, no le alcanza con la recuperación del grado inversor, porque realmente se convenció que lo que no se había hecho en gobiernos anteriores, no era difícil y estructural. Sino por el contrario era viable y muchas dificultades fácilmente se revertirían con un gobierno de izquierda.


Las promesas fueron en definitiva palabras, se prometieron cambios radicales y equidad social, nada de eso se ha concretado aun, hoy siguen presentes la mayoría de los problemas, la izquierda no ha podido cumplir con sus compromisos, los temidos capitalistas liberales más contentos que nunca con la distribución de la riqueza. Los puntos oscuros como la inseguridad y las muertes injustas están siendo inevitables, y ahora los culpables somos nosotros, la sociedad que esta “mas violenta”, pero la muerte por rapiña sin respeto a la vida es el segundo rubro y eso es lo que mas nos preocupa y es posible controlar con medidas concretas. Por su parte los asentamientos siguen firmes, la pobreza no se ha disminuido efectivamente… si la excusa es que no hay medios, si no se puede ahora: ¿cuando?


En lo que al “País productivo” se refiere, el partido de gobierno ha sostenido siempre la defensa de los recursos naturales y el desarrollo sustentable, pero ahora cae en la cuenta que su discurso de defensa del país natural puede no resultar productivo, y se olvidan postulados y se olvida de quien les dio la confianza, pero también de los que vendrán.


Aratiri proyecta llevar hierro, o sea riqueza, a través de cinco departamentos y todos nos quedamos mirando sin saber muy bien de que se trata .El gobierno de hoy, el progresista, no patalea mas, es muy difusa esa línea que separa el Uruguay natural que tanto defendían, del productivo y del Uruguay que corre detrás del grado inversor…


La minería a cielo abierto, en apariencia es un gran negocio para empresas internacionales, de gran lucro, pero hay una especie de silencio en lo representa para nuestro país, en lo que a riqueza se refiere, en lo productivo y en lo que es fundamental: el aspecto social. No desconocemos las voces de alerta desde el Partido Nacional, pero nos alarma el silencio oficial y social sobre la relación costo-beneficio de este proyecto.


¿Que certidumbre hay en cuanto a qué es lo que va a pasar a futuro? ¿Es un proyecto compatible con el derecho establecido?
La mitad de los uruguayos que los votaron y la otra mitad que los respeta y espera mucho de sus gobernantes, ambos esperamos saber y conocer como va a hacer el país productivo para no aplastar al Uruguay natural. ¡Es nuestro derecho! Porque las consecuencias asoman como irreversibles. Y debemos aclarar que no se trata de rechazar todo lo desconocido, sino de saber, conocer y disponer de la libertad del libre examen como sociedad, de cada una de las cosas que nos pasan y nos pueden afectar.


Hoy el Sr. presidente sostiene que la izquierda no es lo que se sostuvo siempre… que el mundo y el desempeño de los gobiernos de izquierda esta cambiando. Parece que ahora “Los gobiernos no son tan de izquierda como pensábamos hace 40 años”, “La aguja parece tender hacia el centro”. “Hay tiempo suficiente” (…) “Los uruguayos no somos apurados para nada, andemos a nuestro tranco”, dice el Presidente. Pero muchas de las promesas que crearon expectativas y no se concluyeron, se hubieran concretado en minutos, pero tienen un costo… Como por ejemplo la enseñanza, su presupuesto e infraestructura, cuyo cambio seria realmente estructural y de cirugía profunda, y hoy vemos que era solo una expresión de deseo.


Es bueno citar a Aristóteles: “Somos lo que hacemos cada día .De modo que la excelencia no es un acto sino un habito”.
Para que un país, nuestro Uruguay, sea un “País de primera” es necesario contraer compromisos, pero fundamentalmente cumplirlos y hacerlos cumplir. Y la forma de hacerlos cumplir es con nuestro voto y a través de la soberanía del pueblo…
 

Anibal V. Abreu

Convencional Nacional del Partido Nacional.  Anibal V Abreu

 

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