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Lo que parecía fácil y progresista
En nuestro artículo
anterior reflexionábamos sobre la frustración del conciudadano cuando se
ve traicionado en su honestidad intelectual y fundamentalmente
subestimado en su razonamiento. Y nos referíamos a la frustración de
quien decide su voto con un libre análisis de las posibilidades y acepta
el desafió de la propuesta, pero fundamentalmente lo aprecia viable y
confía.
Y surge la experiencia del periodo, la izquierda, que una vez en el
Gobierno parece que se encontraron con un “camino angosto” para
recorrer, y vaya casualidad, era casi el mismo que habían recorrido los
gobiernos anteriores que tanto criticaron.
En un principio, el argumento era “destapar la olla”, después el viejo
justificativo que “antes se hacia, lo hicieron los partidos
tradicionales...”, todos argumentos que fueron perdiendo vigencia pero
increíblemente aun se alientan algunas esperanzas por parte de los que
soñaron con ese país gobernado por “gente como uno” …pero cada vez
menos, porque lo que resultó de tanta esperanza de cambio surgió de las
políticas que se habían implementado en gobiernos anteriores, antes
privatizar era diabólico, ahora es inteligente, pagar la deuda era
vender el país hoy es cumplir con los compromisos.
Pero como Dios aprieta pero no ahorca, hemos tenido suerte, la coyuntura
internacional nos ha tratado con gran consideración y a pesar de todos
los pesares, mientras sigan bien colocados los precios de los
commodities, y la línea económica profesionalmente continuada con gran
disciplina, nuestra situación económica no esta mal . Obviamente sin
pensar en la capacidad de ahorro o el aumento del gasto corriente, etc.
Lo que observamos en el párrafo anterior, puede distraer a los
desprevenidos, pero nuestro país se destaca por un gran diferencial, el
voto opinión, y ese ciudadano es el gran defraudado.
Al que creyó en un cambio, no le alcanza con la recuperación del grado
inversor, porque realmente se convenció que lo que no se había hecho en
gobiernos anteriores, no era difícil y estructural. Sino por el
contrario era viable y muchas dificultades fácilmente se revertirían con
un gobierno de izquierda.
Las promesas fueron en definitiva palabras, se prometieron cambios
radicales y equidad social, nada de eso se ha concretado aun, hoy siguen
presentes la mayoría de los problemas, la izquierda no ha podido cumplir
con sus compromisos, los temidos capitalistas liberales más contentos
que nunca con la distribución de la riqueza. Los puntos oscuros como la
inseguridad y las muertes injustas están siendo inevitables, y ahora los
culpables somos nosotros, la sociedad que esta “mas violenta”, pero la
muerte por rapiña sin respeto a la vida es el segundo rubro y eso es lo
que mas nos preocupa y es posible controlar con medidas concretas. Por
su parte los asentamientos siguen firmes, la pobreza no se ha disminuido
efectivamente… si la excusa es que no hay medios, si no se puede ahora:
¿cuando?
En lo que al “País productivo” se refiere, el partido de gobierno ha
sostenido siempre la defensa de los recursos naturales y el desarrollo
sustentable, pero ahora cae en la cuenta que su discurso de defensa del
país natural puede no resultar productivo, y se olvidan postulados y se
olvida de quien les dio la confianza, pero también de los que vendrán.
Aratiri proyecta llevar hierro, o sea riqueza, a través de cinco
departamentos y todos nos quedamos mirando sin saber muy bien de que se
trata .El gobierno de hoy, el progresista, no patalea mas, es muy difusa
esa línea que separa el Uruguay natural que tanto defendían, del
productivo y del Uruguay que corre detrás del grado inversor…
La minería a cielo abierto, en apariencia es un gran negocio para
empresas internacionales, de gran lucro, pero hay una especie de
silencio en lo representa para nuestro país, en lo que a riqueza se
refiere, en lo productivo y en lo que es fundamental: el aspecto social.
No desconocemos las voces de alerta desde el Partido Nacional, pero nos
alarma el silencio oficial y social sobre la relación costo-beneficio de
este proyecto.
¿Que certidumbre hay en cuanto a qué es lo que va a pasar a futuro? ¿Es
un proyecto compatible con el derecho establecido?
La mitad de los uruguayos que los votaron y la otra mitad que los
respeta y espera mucho de sus gobernantes, ambos esperamos saber y
conocer como va a hacer el país productivo para no aplastar al Uruguay
natural. ¡Es nuestro derecho! Porque las consecuencias asoman como
irreversibles. Y debemos aclarar que no se trata de rechazar todo lo
desconocido, sino de saber, conocer y disponer de la libertad del libre
examen como sociedad, de cada una de las cosas que nos pasan y nos
pueden afectar.
Hoy el Sr. presidente sostiene que la izquierda no es lo que se sostuvo
siempre… que el mundo y el desempeño de los gobiernos de izquierda esta
cambiando. Parece que ahora “Los gobiernos no son tan de izquierda como
pensábamos hace 40 años”, “La aguja parece tender hacia el centro”. “Hay
tiempo suficiente” (…) “Los uruguayos no somos apurados para nada,
andemos a nuestro tranco”, dice el Presidente. Pero muchas de las
promesas que crearon expectativas y no se concluyeron, se hubieran
concretado en minutos, pero tienen un costo… Como por ejemplo la
enseñanza, su presupuesto e infraestructura, cuyo cambio seria realmente
estructural y de cirugía profunda, y hoy vemos que era solo una
expresión de deseo.
Es bueno citar a Aristóteles: “Somos lo que hacemos cada día .De modo
que la excelencia no es un acto sino un habito”.
Para que un país, nuestro Uruguay, sea un “País de primera” es necesario
contraer compromisos, pero fundamentalmente cumplirlos y hacerlos
cumplir. Y la forma de hacerlos cumplir es con nuestro voto y a través
de la soberanía del pueblo…
Anibal V. Abreu
Convencional
Nacional del Partido Nacional.
Anibal V Abreu
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