Columnistas 27/4/12 - Nº 112                 

 

Paremos la mano

 

Muchas veces nos preguntamos ¿para que sirven realmente las leyes? ¿Estamos los uruguayos capacitados para acatar lo que ellas nos indican? ¿O simplemente hacemos lo que más nos conviene?
Desde la escuela nos enseñaron que las leyes nos protegen y nos indican cuáles obligaciones y garantías tenemos. Otra de las enseñanzas es la de sus funciones es la de mostrar cómo se aplicará la justicia en caso de que se haya cometido un delito.


Días pasados el principal de la UNASEV Gerardo Barrios, al preguntársele, ¿por qué no se logra aplicar la ley de tránsito a nivel nacional y bajo el mismo criterio, cuando la seguridad vial y la siniestralidad en el país es hoy un tema de máxima importancia?, respondió: “La realidad es que parece mentira. Ese es un nudo que tenemos todavía, que ya hemos planteado a todo nivel, tanto en el Congreso de Intendentes como en las comisiones de transporte de Diputados y Senadores. Ya no nos queda lugar donde plantear que la ley se aplique a nivel nacional. Somos una República y las leyes se tienen que aplicar sí o sí”.


Y ante otra pregunta del por qué dijo claramente: “Hay algunas autoridades departamentales que, por suerte son las menos, que por diversos motivos no están de acuerdo con la ley y directamente no la aplican. Otros intendentes no lo hacen porque no tienen los recursos necesarios o los inspectores no les salen a fiscalizar porque temen ser agredidos. En Tacuarembó, por ejemplo, no hay controles directamente porque no hay quién controle.”


En Paysandú el domingo 15 de abril se desencadenó una verdadera trifulca en la zona costera, cuando una turba de inadaptados la emprendió contra los Inspectores de Tránsito y la Policía, que cumplían con la tarea fiscalizadora, y lo que marca la Ley 18.191.
Y acá queremos destacar algunos aspectos de esta Ley, más bien recordarlos, pues se sobre entiende que si conducimos un vehículo conocemos las normas que en la materia rigen y cómo debemos comportarnos.


1- Se aprueba un cuerpo normativo en materia de tránsito para todo el país y el mismo ha sido declarado de Orden Público.
2- La ley posee disposiciones expresas en relación al tránsito y la seguridad vial que reafirman la protección a la vida humana y a la integridad psicofísica de las personas.
3- Se disminuirá gradualmente el margen legal permitido de alcohol de 0,8 a 0,3 gramos por litro de alcohol en sangre en tres años.
4- Uso obligatorio del cinturón de seguridad en asientos delanteros y traseros. Se destaca especialmente la obligatoriedad a vehículos que trasladan escolares en todos sus asientos.
5- Los vehículos deberán poseer un contrato de seguro de responsabilidad civil por daños a terceros.
6- Se amplía a todos los cuerpos fiscalizadores del país el control de espirometrías. Por la presente ley, se autoriza además a los Inspectores Municipales y del Ministerio de Transporte.
7- Uso obligatorio del casco para motocicletas.
8- Uso obligatorio de señales luminosas o reflectivas en bicicletas, en vehículos de tracción a sangre y en sus conductores.
9- Todos los conductores de vehículos que transportan pasajeros no deben poseer ningún valor de alcohol en sangre: tolerancia cero.
10- Habilita el retiro de vehículos.
11- Uso obligatorio en forma permanente de las luces cortas.
12- Se habilita el retiro de la licencia de conducir en caso de constatarse que el conductor de un vehículo conduce por encima de los parámetros legales de alcohol permitidos.
13- Inspección técnica obligatoria.
Esto está legislado y reglamentado, o sea es Ley y como tal debemos obedecerla.


Ahora notamos un cierto repudio y por ello actuar desenfrenadamente contra quienes quieren protegernos, darnos seguridad en uno de los puntos más débiles de todo el Uruguay como lo es la seguridad en el tránsito.


Pero no solo de esto se trata, pues los controles rutinarios de tránsito pueden ayudar a descubrir un delito, ese vehículo que debe pasar por el control a lo mejor le fue sustraído a su propietario y se le ayuda a recobrarlo.


Entonces decimos: ¡la inseguridad nos está destruyendo, me robaron la moto, ya no se puede vivir, algo tienen que hacer!


Pues bien, algo se está haciendo en la mayoría de los departamentos, y es controlar que todo esté en orden, pero como en el caso de Paysandú parecería que una parte de la sociedad no lo ha entendido, y no tienen mejor cosa que hacer, que apedrear e impedir que se haga cumplir la Ley.


Es muy fácil después señalar lo mal que es el tránsito en tal o cual lugar.


Reclamamos justicia, seguridad y que se respeten los derechos de los ciudadanos, pero cuando se imparte el orden, surge el desorden, y el caos por parte de inadaptados.


Respeto es la actitud y la acción del ser humano, de no dañarse a sí mismo, a sus semejantes ni a su entorno.


Debemos detener este tipo de actitudes, bajar los decibeles, querernos más entre seres humanos y entender que, si cumplimos como todo ciudadano con lo que marca la Constitución y las Leyes no terminaremos enfrascados en discusiones que para nada contribuirán a la sana convivencia entre hermanos.


Paremos la mano, antes de que algo terrible ocurra.

Ruben Castelli

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