Columnistas 27/4/12 - Nº 112  

 

Fondo de Solidaridad

 

La ley 16.524 del 25 de julio de 1994 creó el Fondo de Solidaridad, Persona de Derecho Público no Estatal, con el objetivo de financiar un sistema de becas para estudiantes de la Universidad de la República y del nivel terciario del Consejo de Educación Técnico Profesional.

El sistema está basado en el concepto de solidaridad intergeneracional, mediante la cual un egresado de la Universidad de la República o de los niveles terciarios del Consejo de Educación Técnico Profesional, debe realizar contribuciones a los efectos de financiar becas de ayuda económica para estudiantes carentes de recursos.

Esta ley, fruto del Gobierno del Partido Nacional con el Presidente Lacalle, constituye una de las tantas obras que dicho gobierno realizó para los jóvenes. Su gestación, aquel proyecto de 1988 del entonces Senador Lacalle tiene una rica historia, ha pasado por varias instancias hasta hacerse realidad en 1994.

Mientras cursaba la materia Derecho Financiero, leyendo un Anuario de Derecho Tributario de 1988, encuentro precisamente en la página 149 un título que dice: “Consulta sobre el proyecto de ley del Senador Luis A. Lacalle”, abajo transcribe el proyecto conteniendo 8 artículos; el primero de ellos establece: “Créase el Fondo de Solidaridad Universitario que, organizado y administrado de acuerdo a lo que dispone esta ley, tendrá como destino el financiar un sistema de becas para estudiantes de la Universidad de la República”. Al pie del proyecto se encuentra la fecha: 26 de mayo de 1988.

Al año siguiente, durante su campaña electoral, el candidato a la presidencia Lacalle da a conocer su programa de gobierno titulado: “la Respuesta Nacional”; allí en la página 12 desarrolla el proyecto “en el campo de la Educación, la Cultura y el Deporte”, en la página siguiente habla del  Tercer Nivel de Educación que en su 2° párrafo dice: “Asimismo, se impulsará la concreción de una iniciativa parlamentaria creando un fondo intergeneracional, tendiente a permitir el acceso a la educación superior a quienes hoy quedan excluidos por motivos económicos, con el aporte, por un período determinado, de quienes hayan obtenido sus títulos universitarios”.

Y así fue, promesa cumplida, el proyecto se hizo realidad, hoy es una realidad que hijos de obreros son prestigiosos profesionales en nuestro país y también hay miles de jóvenes estudiando, profesionales del mañana, gracias a esa gran obra.

Tengo la convicción de que a partir de la vigencia de esa ley se consolida a la Universidad de la República y la Universidad del Trabajo (UTU) como grandes ascensores sociales del Uruguay porque jóvenes de familias muy humildes tienen la posibilidad de hacer carreras y alcanzar horizontes.

Hace unos días el Fondo de Solidaridad me envió una carta con un folleto informativo muy interesante, en su carátula dice: “Más educación para más jóvenes”, luego dice que gracias al aporte solidario de los egresados, durante 2011: 6.067 jóvenes de todo el país recibieron la beca, de los cuales 3.392 la renovaron por cumplir con una buena escolaridad. De los estudiantes becados el 87 %  provienen del Interior y el 13 % de Montevideo.

En la Universidad de la República, un 46 % de los estudiantes son del Interior y un 54 % son de Montevideo; esto demuestra el positivo impacto de la oportunidad de estudios para jóvenes del interior, quienes en su mayoría, tienen que radicarse en la Capital con los gastos que ello implica para las familias.

No es poca cosa esa obra para los jóvenes y constituye otro ejemplo de políticas sociales creadas por el Partido Nacional.

Dr. Daniel Volpi AveduttoD

Boletín  Electrónico de La Democracia digital

Gratuito