Columnistas 11/5/12 - Nº 113                         

Continúan siendo indispensables

los servicios ferroviariosRodolfo Canabal

En el ya muy extenso lapso de ejercicio del periodismo muchas veces abordé la necesidad, en realidad  también la urgencia, que existe para que sean restablecidos o restaurados los servicios ferroviarios nacionales, y tal lapso pone en evidencia que en realidad tan importante asunto lamentablemente no recibió de las autoridades la atención que por su importancia merecía y merece.

Pero ante recientes públicas expresiones del Presidente Mujica, en las cuales señala que se considera que hacia el año 2014 podrá estar en funcionamiento el ferrocarril, y que ello permitirá sacar “el grueso” de las cargas, es oportuno volver a analizar, aunque en lo esencial, tan esperada y deseable restauración, tema que en verdad ha sido analizado por quien escribe hace muchísimos años para señalar la necesidad que existe para restaurar tales servicios.

Tal necesidad se ha visto muy aumentada a través del incremento que ha tenido la actividad forestal como consecuencia de la política que el Estado ha seguido al respecto, pues ha incrementado los transportes de grandes cargas de madera, a lo cual también ha contribuido el funcionamiento de la planta de celulosa ubicada en Fray Bentos.

Ello ha significado necesariamente que las grandes cargas, en lugar de utilizar los servicios ferroviarios, utilicen el camión; por tanto, emplean las carreteras, a las que de manera inevitable causan grandes daños que afectan severamente las finanzas públicas.

Al respecto no hay que olvidar que mientras los ferrocarriles disponen de rutas propias especiales, a su costo, los camiones utilizan rutas pavimentadas generales, a costo de las finanzas públicas.

Pero, además de ser los servicios ferroviarios los más aptos para las grandes y pesadas cargas, son también ideales para realizar una adecuada tarea logística que tenga el efecto de comunicar puertos y localidades de gran parte del país. Su actual estado por tanto impide realizar adecuadamente tan importantes funciones.

Emerge con precisión de lo anteriormente expuesto que es, sin lugar a ninguna duda, indispensable y urgente restaurar los servicios ferroviarios, pero por encima de todo coordinarlos debidamente con los carreteros, de manera que los costos, especialmente de mantenimiento de los últimos, no sean sino los indispensables; todo ello, además, con una buena organización logística, debidamente coordinada, que aporte adecuada comunicación entre puertos y centros poblados.

Si se tiene presente que un especialista en la materia dijo no hace mucho tiempo que el ferrocarril puede “cambiarle la vida al país”, corresponde expresar que se desea y espera que el anuncio presidencial tenga cabal cumplimiento.

No obstante, recientes declaraciones del nuevo presidente de AFE, Jorge Setelich, aparecidas el 3 de mayo en Búsqueda, en el sentido de que hay “una posibilidad entre miles” de que la reforma del ferrocarril “tenga éxito”, aporta gran duda al respecto, aunque sí da cuenta del esfuerzo que realiza en tal sentido.     Rodolfo Canabal
 
 

 

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