Entrevistas 25/05/12 - Nº 114                                        

 

Entrevista a Diego Burgueño, hijo de Carlos Burgueño, asesinado de un balazo durante la “toma de Pando” en 1969

 

El hijo de una de las víctimas inocentes de la guerrilla inicia acción penal contra los Tupamaros

El policía al que iba dirigida la bala saldrá de testigo en el juicio

 

Diego Burgueño, de 42 años, se cansó de oír una historia mal contada y de asistir al endiosamiento de los asesinos de su padre. Tenía apenas un día de vida cuando perdió a su papá, ultimado de un balazo por un comando Tupamaro que, según la información que él maneja, estaba comandado por el actual Ministro de Defensa Nacional, Eleuterio Fernández Huidobro, secundado por otro comando que integraba la actual senadora y esposa de Presidente de la República, Lucía Topolansky.
De la charla mantenida por Diego Burgueño con La Democracia, se desprende que la gota que desbordó el vaso fueron las groseras palabras de Fernández Huidobro en una reciente conferencia en ADM. Como se recordará, el ministro mando a la “p… que los p….” a quienes le reclaman que pida perdón por sus crímenes. 

 
Por Aníbal Steffen

 

¿En qué consiste la instancia judicial que estás a punto de iniciar?

La idea es formalizar la demanda de que se investigue, en base a los nombres que se conocen, las responsabilidades por la muerte de mi padre.

¿Qué versión tienes tú de esa historia?

En la toma de Pando participaron varios comandos que viajaban en diferentes vehículos. Dos de esos vehículos pasaron por el preciso lugar donde estaba mi padre, tomando un café con sus amigos. Él tenía que volver a Montevideo para reencontrarse con mi madre y conmigo. Yo había nacido el día anterior.
En la vereda había un policía, conocido de mi padre, que saldrá de testigo en esta demanda.
En esa calle, el tránsito circulaba en un solo sentido. El policía vio que dos de los vehículos que simulaban un cortejo fúnebre, se metieron a contramano. En el primero de ellos, que pasa a alta velocidad, el policía detecta la presencia de la señora Topolansky en la parte de adelante.
Intenta detener al segundo vehículo que entra a contramano. Creyendo ellos que habían sido descubiertos, abren fuego.

¿Le disparan al policía y le erran?

Exactamente. Pero, segundos antes, el sonido de los autos corriendo a contramano llamó la atención de mi padre, que salió a la puerta del bar a ver que pasaba. Allí, una de las balas impacta en una reja que tenía el bar y le entra en el pecho.

¿O sea que tu papá, en realidad, es víctima de una bala que no era para él?

No era para él. Eso es un hecho.

La mala suerte de estar allí…

La mala suerte de estar en un lugar donde determinadas personas pretenden, en pleno siglo XX, tomar una ciudad por las armas.

Entonces, el policía que concurrirá como testigo reconoce a la señora Topolansky…

La reconoce como integrante del comando que viajaba en el primero de los vehículos. No en el segundo coche que fue desde donde partieron los disparos. En ese no reconoció a nadie en particular.

¿La denuncia concreta, entonces, no tiene nombre y apellido?

Lo que pasa es que, no por él, pero se sabe quienes iban en el segundo vehículo. Entre ellos estaba Huidobro, que era quien comandaba el grupo.

¿De dónde surge ese dato?

Diversas averiguaciones.

¿Que hizo la justicia de aquella época?

En realidad en aquel momento se le quiso achacar la muerte al propio policía.

¿Quién?

Según la información que tengo, la propia justicia. La información que tengo es que, en aquel momento, ciertos jueces estaban bajo presión y lo que estaban haciendo era justamente echarles una mano muy generosa a los guerrilleros.
Entonces, durante años, estuvieron martirizando al policía, tratando de achacarle la muerte de mi padre.

¿El policía estuvo bajo proceso?

Bueno, tanto como eso, no sé. Yo me reencontré con él después de 42 años –toda mi vida- de estarlo buscando. Me lo encontré el año pasado y le pedí: “contame todo; quiero sabe todo de primera mano”. Fue allí que me detalló absolutamente todo.

Recordemos la fecha de la toma de Pando…

Fue el 8 de octubre de 1969

Aniversario de la muerte del Che Guevara, quien era una referencia ideológica muy importante para los Tupamaros.

Una referencia a la que hicieron caso omiso. Porque el Che Guevara había estado unos años antes en Montevideo diciendo que este país tenía una tradición democrática que no ameritaba justamente un alzamiento armado.
Creo que eso deja a las claras que existían otros intereses. Después uno empieza a ver cuántos bancos robaron y que ese dinero nunca apareció y tantas cosas más… Uno empieza a hilvanar y llega a la conclusión de que esos heroicos guerrilleros, como ahora se les quiere pintar, fueron delincuentes vulgares.

¿Tu demanda será penal o civil?

Es una demanda penal.

¿Qué procura qué? ¿El esclarecimiento de los hechos simplemente?

Nosotros nos acogemos al Pacto de San José de Costa Rica. O sea, estamos haciendo el mismo camino que han hecho ellos. Bueno… no ellos. Hay que ser muy precisos. Determinados familiares de víctimas de la dictadura que apelaron a ese tratado.
Como a ellos le salió inmediatamente, nosotros, lo que estamos haciendo es apelar exactamente a lo mismo. Porque las víctimas son todas víctimas. No importan los victimarios. Lo que importan son las muertes y que en ese momento se estaba viviendo un estado de guerra interna. Entonces, lo que hay que hacer, es: si vamos a investigar, investiguemos absolutamente todo.

¿Qué es lo que te motivó para iniciar esta demanda judicial tantos años después de los hechos?

Te agradezco la pregunta, porque no quiero que queden dudas al respecto.
Yo me crié con el trauma del pobre niño al que le mataron el padre. Fue tan resonante el caso que, en Pando y en otras zonas de Canelones, a mi no me recordaban como Diego, sino como el pobre niño hijo de Cargos Burgueño, víctima de la toma de Pando.
Por suerte he tenido una madre que nos ha criado, a mí y a mi hermano mayor, en base a tratar de que no tengamos rencores. Y fundamentalmente nos formó para que seamos personas de bien, objetivas y con valores netamente democráticos.

Pero la muerte de tu padre, seguramente te marcó…

La tragedia de mi familia no terminó con la muerte de mi padre, sino que continuó hasta el advenimiento de la dictadura. Porque a nosotros nos estaban amenazando permanentemente. Nos hacían pintadas en nuestra casa…
El por qué, todavía estoy buscando que alguien me lo explique.
Mi padre estaba desocupado –había sido empleado de IPUSA-, no militaba políticamente, si bien era blanco, y no formaba parte de ningún tipo de organización.
¿Por qué se nos amedrentaba? No lo sé.

¿Esa situación terminó al llegar la dictadura?

Si. Pero a pesar de que a nosotros nos custodiaron los primeros tiempos, nuestra madre siempre nos inculcó los valores democráticos y jamás estuvimos de acuerdo con el hecho de que en este país hubiera una dictadura militar.
Y llegado el momento, también hasta nos usaron. Mi madre tuvo que ir a hablar con el Jefe de policía de Canelones para retirar la foto de mi padre, que era reiteradamente publicada en la revista “El Soldado”.
Siempre sentimos que estaban usando a mi padre para justificar las actuaciones de la dictadura, que jamás las compartimos.
Así que hemos padecido de los dos lados.

¿Cómo siguió tu vida al retorno a la democracia?

En 1988, cuando el plebiscito sobre la ley de caducidad, tuve la oportunidad de salir a la prensa. Dije entonces que no estaba de acuerdo con los delitos cometidos por los militares, pero tampoco estaba de acuerdo con que se juzgara a unos y no a otros.
Porque hubo una amnistía para los que estaban en cárceles, pero benefició también a los que estaban en el exterior, que se les restituyó cargos públicos.
Vamos a entendernos. Es aberrante que haya habido gente proscripta por la dictadura por su mero pensamiento. Pero no concibo que quienes cometieron delitos de sangre sean recompensados por el Estado, creando la imagen de que fueron unos heroicos castigados.
En su momento, pensamos que ley de amnistía primero, después ley de caducidad, bueno… se terminó acá.
Pues no. Se levantaron firmas y se fue a un plebiscito.
Durante la campaña por el voto verde, yo comencé a rebelarme contra tantos disparates que se dijeron para justificar lo que sucedió en aquella época.
Yo creo que hubo dos culpables, Uno fundamental porque es un tema de causa y efecto.
El problema fue entre dos demonios. Mi amigo Álvaro Alfonso explica muy bien en su libro lo que pasó en este país.
Al haber sido una guerra entre dos partes –en la que nosotros no tuvimos nada que ver- no podía comprender que se empezara a justificar ciertas cosas y a condenar otras.
Si bien mi madre y mi hermano no quisieron saber nunca nada de nada, durante la campaña por el voto verde, yo decidí por mi cuenta salir a la prensa a decir lo que pensaba. Siempre aclarando que no defendía a los militares. Pero si se dio vuelta la página con los guerrilleros, que se haga lo mismo con la otra parte, porque de otra manera iba a ser la historia de nunca acabar. De lo contrario, juzguemos a todos.
Durante una de las intervenciones públicas que tuve en aquel momento, en una oportunidad el entonces Ministro de Defensa Hugo Medina me mandó un custodio para que me acompañara a mi casa, porque tenía la información de que me iban a matar. ¿Tendría tanta importancia lo que decía un muchacho de 18 años?
Siempre se me ha querido encasillar de un lado de la contienda, y no yo estoy del lado de ninguno.

¿Qué opinas, por ejemplo, de la actividad de los familiares de desaparecidos?

Estoy totalmente de acuerdo en que se busquen y se encuentren los restos de los desaparecidos y se les devuelvan a los familiares.

¿Y que explicación tienes para el hecho de que los familiares de las víctimas de los Tupamaros nunca hayan hecho ninguna acción del tipo de la que tú estás a punto de iniciar?

Hay gente que está escarmentada.

¿Escarmentada en qué sentido?

Coaccionada. Hay otros que no lo hace por la sencilla razón de que han querido dar vuelta la página… no tienen rencor.

¿Tú tienes rencor?

Si te digo que no tengo ningún rencor te estaría mintiendo. Si bien mi madre ha querido inculcarme eso, en el fondo, no puedo. Y cada día que pasa y uno se entera de ciertas noticias, uno siente un poco más de rencor.
Esas familias, han logrado dar vuelta la página, a pesar de todo. Lo han logrado. No obstante hay un intento de conformar una plataforma de víctimas. De hecho, yo estoy en contacto con algunos.

¿Para hacer una gestión colectiva?

Exactamente. Para que se nos reconozca, que nuestros familiares no son muertos de segunda.

¿Incide en tu ánimo el hecho de que los responsables de la muerte de tu padre sean hoy gobierno?

Indudablemente. Pero, si realmente hubieran hecho un punto final, sería distinto. No voy a negar que me revolverían igual las tripas –hablando mal y pronto- pero tengo espíritu democrático y los aceptaría porque fueron electos por el pueblo.
El problema es que no han hecho un punto final. Están haciendo un adoctrinamiento de la juventud, creando una versión de la historia que no es la real.
Lo que a mi me motiva, es que se conozca realmente lo que pasó en este país, que se refleja en mi humilde pero trágica experiencia.
Me interesa que de esto se hable. Porque el resto de las familias no han reclamado nada.
En su momento hubo un intento cuando se dijo que se iba a hacer una reparación a las víctimas del terrorismo. Después se diluyó.
Es que son gente diferente. Son personas que nunca quisieron usar políticamente a sus muertos.
Hay una gran diferencia. Nosotros jamás salimos con las fotos de nuestros muertos a una manifestación. Jamás los usamos políticamente.
En el otro caso, no solo hay un reclamo legítimo de las familias de víctimas de la dictadura, sino que también se ha usado no sólo políticamente, sino partidariamente.

¿No tienes temor de que tu acción sea también considerada como una movida política?

Me da igual. A esta altura, me da igual. Es demasiado lo que hemos soportado y las injurias que hemos tenido.
Yo milité en política desde muy joven. Que interpreten lo que quieran ¿En el caso de que esté haciendo política, sería deshonesto?
Pero no estoy usando a mi padre para hacer política. Yo quiero reivindicar lo que llevo acá (se toca el pecho) desde hace 42 años.
Tú me preguntabas si me afecta el hecho de que estén gobernando. No es eso. Es que el señor Huidobro salga en una conferencia en ADM y a nosotros nos mande a donde nos mandó. Porque nos mandó a nosotros también, que somos los que le exigimos que pida perdón. Nos insultó a nosotros y a nuestros muertos.
Cómo no sentir rencor cuando sentimos esas palabras. Y todavía todo el cortejo de bufones aplaudiendo y festejándole la atrocidad que dijo en esa conferencia.
¿Se imaginan a un integrante de la dictadura diciendo un disparate así y riéndose de sus víctimas con bufones aplaudiendo y riéndose? ¿Aceptarían ellos una conducta así?
Las razones por las cuales estoy haciendo esto creo que son muy claras. Es demasiado lo que hemos tenido que soportar.

¿Me puedes aclarar concretamente en que consiste la demanda y contra qué personas será?

Te pido que me permitas tener prudencia porque está en manos de mi abogado armar una causa que sea viable.

Comprendo que no puedas adelantar datos que podrían ser clave para la causa. Pero en caso de que prospere la iniciativa en la órbita penal ¿habrá una segunda instancia en lo civil? Porque la reparación te corresponde.

Supuestamente si. Pero la verdad es que a mí me da igual. Yo no voy detrás de reparaciones económicas, aunque si otros familiares procuran eso es muy legítimo.
Si se ha reparado a las víctimas de la dictadura, cómo es posible que se quiera obviar ciertas cosas de la historia que fueron muertes también.
Si se da, se da. Pero no voy detrás de eso. Mi propósito, lo que me lleva a hacer esto, es que se hable.
Me gustaría un día sentarme con Mujica o con Huidobro y que me dieran una explicación.

¿Qué expectativas tienes con respecto al juicio?

En primer lugar quiero recalcar que mi objetivo fundamental es lograr que se empiece a hablar de esto. No para hacer revisionismo histórico, que es lo que han hecho ellos.
Acá se podría haber investigado dónde están los cuerpos de las víctimas y devolvérselos a los familiares. Eso sería totalmente legítimo y de orden humano. Pero, su intención no es esa, sino llegar hasta las últimas consecuencias. Entonces, por una razón de justicia histórica, por lo menos quiero que se hable de este tema.
En cuanto a tu pregunta concreta, no sé qué viabilidad jurídica tendrá. Hay varias opiniones divergentes sobre el tema.

¿Tienes temor a sufrir represalias?

Sinceramente, no. Aunque sé que puede haberlas. Pero es algo que siempre he querido hacer y no hice por respeto a mi familia, que siempre quiso dar vuelta la página. Pero las cosas que han venido pasando, fundamentalmente a partir del gobierno de Mujica, tendría que ser de hielo para no reaccionar.

Diego Burgueño
  

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Diego Burgueño: 42 años

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