Columnistas 6/7/12 - Nº 117                 

 

Procrastinación

 

Ruben Castelli

Estimados amigos, al leer este artículo, se estarán preguntando que es la procrastinación. Es el hábito de aplazar las cosas que deberíamos hacer, enredándonos en tareas menos importantes o incluso gastando nuestro tiempo deliberadamente en cosas que nos obligamos a creer que son más perentorias.


A dos años y medio de este segundo mandato y siete de que la izquierda asumió el control del Estado y de hacer y deshacer a su antojo en el Parlamento, los uruguayos de todos los pelos partidarios hemos aprendido a convivir como si se tratase de un “cuartetazo” hacia adelante y hacia atrás con las decisiones cada vez menos sostenibles que se toman.


Ejemplos hay cientos en este lapso que el conglomerado de izquierda ha disimulado gobernar, pero lo más patético de estas últimas semanas es si se legaliza la marihuana, si los menores infractores deben estar 5 o 10 años internados en un establecimiento de reeducación, pero de lo esencial y de lo que el sector Alianza Nacional le ha reclamado hasta el cansancio de respetar los acuerdos que llevan ya meses de no aplicarse.


Para la oposición es ineluctable a esta altura insistir, pues se le han presentado a este gobierno innumerables soluciones en documentos elaborados por especialistas, pero no les han dado corte mirándoles con desidia, la desatención y las faltas en el cumplimiento de una obligación. Si el gobierno deja de atender las necesidades de la población, puede hablarse de desidia.


Y existe una necesidad de los uruguayos de que se actué, de que se hable menos y de un día se diga una cosa y al otro sobre el mismo tema otra. Estamos artos de tanta desidia.


La desidia, la procrastinación, la pereza, el dejar de lado la búsqueda de soluciones al malestar, a lo que exige ser aclarado, tienden a desplomar todo proyecto humano, en especial las tareas difíciles.
La participación en la elaboración de un proyecto político posible, que sostenga el deseo compartido de hacer realidad un vínculo social, donde reine el bienestar, amerita mucha constancia, trabajo y comunicación saludable, efectiva y eso este gobierno frenteamplista lo ha desestimulado.


Desde la cúpula de gobierno siguen pensando en que somos tontos y que hoy rezongamos y que mañana estaremos de buen humor. Y esto no es así, estamos cansados de que se nos tome el pelo un día si y otro también, haciendo pesar la soberbia y no dándose cuenta que son gobierno, habiéndose quedado en el túnel del tiempo pensando que aún son oposición.


Abraham Lincoln dijo que “Hay momentos en la vida de todo político, en que lo mejor que puede hacer es no despegar los labios.”
Algunos actores del gobierno deberían aplicarla, por el bien de todos los uruguayos.
 

Ruben Castelli

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