Columnistas  6/7/12 - Nº 117                     

Ética y diplomacia  

 

Michael Castleton

Hay un viejo chiste que mal define la ética como lo que debe hacer un tintorero que encuentra un billete de U$S 100 en un pantalón dejado por un cliente. Compartirlo, o no, con su socio.


Esto parece ser la concepción de ética que existe entre los firmantes del tratado de Asunción. En realidad no tanto los firmantes sino los integrantes de los gobiernos que hoy los, y nos representan.


En síntesis una total falta de ética y decencia común en el respeto a los compromisos asumidos tanto en letra como en espíritu.
Los dos grandes del Mercosur en su actitud hacia Paraguay han mal priorizado aquello de que los países tiene intereses más que amigos. Lo cual para bien o para mal no deja de ser cierto, como no es menos cierto que tanto los países como la gente deben ser leales a sí mismos y deberían tratar de hacer lo correcto en todas las circunstancias de la vida.
 

Esto podrá parecer quimérico pero en realidad no es nada más que el mayor y mejor interés propio porque la historia es pródiga de ejemplos donde las felonías en materia de relacionamiento y tratados internacionales han vuelto a perseguir a sus autores.
Uno no puede menos que acordarse del tratado Ribbentrop - Molotov antes de la segunda gran guerra del siglo pasado donde tanto Hitler como Stalin quisieron ser el uno más listo que el otro. El resultado fue la destrucción de Alemania y aproximadamente 20 millones de muertos Rusos.
 

Lo mismo se puede decir de la política de apaciguamiento de Gran Bretaña con el canciller de la Alemania Nazi. En el momento Chamberlain no tuvo la visión o el coraje de hacer lo debido, lo correcto, que era enfrentarse a la prepotencia hitleriana.


¿ El resultado? La segunda guerra mundial del siglo pasado y sus más de 100 millones de muertos y los horrores que todos conocemos.


En síntesis se debe hacer lo correcto cuando se debe. De lo contario invariablemente el precio que se paga por la falta de ética o si se quiere, decencia es invariablemente alto.


La entrada de Venezuela y su megalómano protodictador Chavez Frías por la sucia ventana trasera del Mercosur no traerá nada bueno.


Todavía es difícil aquilatar cuales serán las consecuencias de dejar entrar al zorro en el gallinero pero al menos no parece difícil vaticinar que el Mercosur como unión aduanera e instrumento promotor del comercio intraregional del cono sur ha muerto. Lo ha suplantado una organización política ideologizada y por desgracia populista en el peor sentido de este estilo de gobierno.


Brasil en una miopía que asusta ha entregado su liderazgo continental tan trabajosamente forjado por Cardozo y Lula a dos irresponsables parias de la diplomacia internacional como lo son el Chávez Frías y la viuda Kirchner.


Ningún país serio en el mundo avala lo que se ha hecho en el Mercosur.


Seguramente en cambio Irán, Corea del Norte y algún proyecto de estado como Palestina saldrán a vociferar a favor de lo hecho, lo cual, no hará más que hundirnos a todos los perpetradores de esta felonía diplomática en la desconsideración internacional.


Uruguay, en una muestra de impericia y falta de visión histórica no ha hecho más que perjudicar un siglo y medio de prestigio internacional por nada.


El poder hacer tratados comerciales con países de la región sujeto a la aprobación de Brasil, Argentina y Venezuela, es menos que la nada. Es entregar parte de nuestra soberanía.


Hemos traicionado a un país amigo, hermano y aliado por cuestiones ideológicas que ni siquiera la mayoría de los orientales compartimos.


El camino que debiéramos haber seguido es justamente el contrario. Debimos oponernos firmemente a la entrada de los chavistas al Mercosur y debimos haber apoyado a Paraguay en su legítimo proceso constitucional aceptado tácitamente hasta por su supuesto perjudicado el ex- presidente Lugo.


Esta entrega tácita de nuestra soberanía no augura nada bueno para el futuro. Más, teniendo en cuenta los quilates morales de quienes hoy gobiernan nuestro vecino al sur capaces de cualquier cosa sumidos como están en su nube de corrupción, descalabro financiero, moral y ético.


El Sr. Mujica Cordano ha llegado evidentemente a su nivel de incapacidad. Otra vez ha demostrado en forma palmaria que filosofar en un los boliches y haber sido preso político no alcanza para gobernar un país en momentos tormentosos.


Lo ha podido disimular por las condiciones internacionales que han facilitado exponencialmente las cosas. Sin embargo, cuando las papas queman ha obrado mal y en contra de los intereses de largo plazo de nuestra nación.


La historia juzgará duramente este desacierto del gobierno del Sr. Mujica Cordano.


La historia seguramente demostrará que aunque a veces lo correcto colide con lo expeditivo hacer lo primero es a larga lo correcto.


Como casi siempre en la vida, no hay atajos fáciles. El camino que parece ser el más duro es el que lleva a buen destino.


En este caso es camino debería haber sido apoyar a nuestros hermanos paraguayos cuando lo precisaron. Nunca traicionarlos como hicimos. Una vergüenza para todos los orientales, como cuando la Triple Alianza.


La historia se repite en forma vergonzosa.
 Michael Castleton
 


 

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