Columnistas  6/7/12 - Nº 117                        

Los quince mandamientos

Fernando Patron

Siendo el problema principal que vivimos la inseguridad creciente e insoportable, el Gobierno frenteamplista, lanza quince medidas que no cumplen el principio de frenar la ola delictiva.
Cuando se requieren medidas drásticas de aplicación inmediata que permitan disponer del tiempo y las personas para discutir y decidir medidas duraderas y de fondo, el gobierno procede con la premisa de “simulemos cambiar algo para que no cambie nada".


El día que falleció Wilson Ferreira, encendí la TV a primera hora de la mañana y observé que el Presidente Sanguinetti declaraba: “falleció un amigo, un amigo bueno con quien nunca discutimos temas menores”.


Es que a un Presidente no se le puede estar con vueltas ni asuntos superficiales cuando con él se dialoga. Y procediendo como Wilson, lo lógico hubiera sido acordar con el actual Presidente Mujica unas pocas medidas de rápida ejecutividad y eficacia que detengan la delincuencia y permitan adoptar las definitivas y profundas.


Considerando entre las medidas anunciadas, aquellas restrictivas de la libertad de prensa, la peor parte se encuentra en su anexo explicativo en el cual se desarrollan los criterios de implementación.


Vázquez, desde su gobierno calificó de “opositores” a los medios que no se le plegaban, mientras que para el entonces Senador Eleuterio Fernández Huidobro eran de “derecha”.
En general, los voceros frenteamplistas han criticado la crónica roja de los informativos enviando el mensaje de que debían inculcar valores y en ese sentido, el Presidente Mujica había amenazado a los medios con no colocar más avisos publicitarios del Estado.


Si el delito ha crecido, según han demostrado los informes del Ministerio del Interior, es razonable que crezca la cobertura de los medios. ¿O deben ocultar la realidad al pueblo?


¿No llama a la atención que todas estas arremetidas prácticamente no recibieron respuesta corporativa alguna de los medios con la debida publicación y contundencia?


Hasta el conocido futbolista de la Selección Nacional Sabastián Abreu cuando días atrás le robaron de su vehículo una cámara fotográfica durante uno de los partidos de eliminatorias, luego de efectuar la denuncia policial, no exteriorizó la queja común de falta de seguridad existente en nuestro país y en su red social se limita a comunicar que fue un extravío prometiendo compensar a quien le efectúe la devolución.

 

Buen ejemplo de valores. Claro, ya ha realizado propaganda para ANTEL y el Plan Ceibal y condujo un Programa Televisivo llamado “Noche de locura” donde pude ver un culto a Mujica que hablaba como un predicador increíblemente valorado por los jugadores entrevistados como una persona con elevados valores morales.


Los anunciantes de los quince mandamientos se muestran desconformes y víctimas de que no se informen los logros del gobierno, mientras los actores de prensa resultan funcionales a sus fines y son protagonistas de bombardeos ideológicos en programas de actualidad y avisos publicitarios.


Así, resulta fácil y aceptado por la opinión pública, promover la autorregulación de los medios y proponer reflexionar con éstos, sus trabajadores y todos los ciudadanos, sobre cómo encontrar un “sano equilibrio” entre el derecho de los medios de informar sobre asuntos de interés público con los derechos que tienen las personas ante esos medios, cuando éstos son funcionales al pensamiento del Poder Ejecutivo.


Más receptiva aún resultará la propuesta de promocionar la “participación activa e informada de la población en defensa de sus derechos”, luego de que aquella fue condicionada a emitir opiniones o quejas favorables a una monocultura previamente instalada mediante el abuso de los mismos medios.


Cuando la transmisión de valores corresponde al Ministerio de Educación y Cultura, se responsabiliza de esa tarea a los medios, sentencia que también puede ser aceptada después que una y otra vez tanto el Presidente y sus voceros como comunicadores sociales afines, lo anuncian a la población en forma reiterada.


“A no comprar” y tratemos que otros tampoco “compren”.

 Fernando Patron

 

Boletín  Electrónico de La Democracia digital

Gratuito