Columnistas  20/7/12 - Nº 118                         

 Oposición, oposición, oposición  

Raquel Trobo

El titular del diario El País del domingo 15 de julio, resume en pocas palabras la circunstancia insólita por la que estamos atravesando: “Gasto histórico no mejora educación, salud, ni policía”; debajo de él, un colgado agrega:” Áreas con más recursos, son las de mayor déficit de gestión”.

En cualquier lugar del mundo, tales anuncios encienden la alarma. Vale decir que no se trata de mirada opositora, de aquel diario o nuestra. Son datos que emanan de la discusión en torno a la Rendición de Cuentas que viene encarando el Parlamento.

Desde el año 2005, la educación la salud y la seguridad, han tenido  importantísimos incrementos presupuestales. Pero los resultados de gestión, no guardan relación con ello.

Sintetizando apretadamente lo dicho, en ANEP se otorgó un 88 % de incremento real. En los servicios de salud del Estado (ASSE) un 124 % y en el tema Seguridad, el Ministerio del Interior, registra un aumento del 78 %.

¿Qué uruguayo ignora que la atención en hospitales y Centros de Salud, es carente, omisa y desorganizada? Alguien que no sea un fanático, ¿puede desconocer la mengua de conocimientos del alumnado en escuelas y liceos, referida a cualquier época anterior?

Finalmente, no hay ciudadano que ignore la pavorosa inseguridad que impera en todo el país, sea cual fuere la condición económica que le haya tocado en suerte.

Con las vivencias que tenemos en cada una de las áreas citadas, resulta insoportable saber, que estamos pagando más y más, para recibir cada vez menos.

Debemos decir también, que las explicaciones de varios personajes del gobierno, resultan sorprendentes.

Por ejemplo, el vicepresidente Astori, disculpa las falencias en la enseñanza, transformándolas en “carencias de gestión debidas a situaciones humanas” (¿?)

Al mismo tiempo, reconoce que el problema educativo es grave ya que “el 40 por ciento de los jóvenes que tienen problemas de comprensión lectora, van camino a ser analfabetos funcionales”.

Por su parte  el Jerarca de ASSE Enrique Soto, concluyó en definir al organismo como “un gigante maniatado” (por sus propias debilidades internas y restricciones presupuestales). Consideró que como no es posible esperar cinco años para presentar corrección a la reforma: “seguiremos con una salud pobre para pobres”.

Es decir, un reconocimiento a la incapacidad de toda acción realizada en el área, por las autoridades vigentes; de entre ellos, el propio Soto.

Sólo un frenteamplista responde con esa frialdad .Son capaces de sobrevolar impávidos la zona de desastre, para luego atribuir responsabilidades a las administraciones anteriores.

Llegado a este punto, se nos plantea otra interrogante, cómo acertar a definir, la génesis del caos en que estamos. ¿Se debe a ineptitud real de quienes vienen al mando de esta nave o, a la malévola intención de volver a cero todos los sistemas, para mejor –y mayor – dominio de la sociedad toda?

Bien, veremos que ambas son probables. Aún la combinación de ellas, es factible.

La incapacidad que señalamos, no es antojadiza. Véase que para llegar a cualquier puesto, es básico, demostrar conocimientos. Ya sea para conducir un jeep, o para entrar en la NASA. Nadie accede por aclamación, como sucedió aquí.

El Pepe, pasó limpita la barrera del éxito porque era bonachón, lucía desprolijo y andaba en motoneta. Además, su vida había sido pobre y debió vender gladiolos para sustentarse.

Huelga decir que la mayoría de sus compañeros en la tarea actual, ostentan similar currículum: Provenientes de barrios humildes, que habían dejado por lo menos varios años de su libertad, en el penal.

Vale decir que el otro plato de la balanza, no se tomó nunca en cuenta. El cómo y por qué llegaron a obtener credenciales para ganarse las rejas, se atribuyó únicamente a la versión, que de sí mismos dieron a la gente. Eran pues víctimas naturales, nacieron para ser perseguidos.

Seguramente no alcanzó con tales méritos, para saber manejar las finanzas de un país y vérselas exitosamente con políticas de Estado.

Yendo hacia la otra posibilidad, la de tomar un país, para masificar la población y domesticarla, ejerciendo poder omnímodo sobre ella, es ni más ni menos, que la base de los Cuadernos de la Cárcel del pensador italiano Antonio Gramsci, que sirvió de base a no pocas dictaduras pasadas y presentes en Latinoamérica. Peronismo y Chavismo son dos ejemplos claros.

Se nos dirá que sea cual fuere, lo que importa es que estamos bajo un régimen que nos permite las libertades necesarias para que la oposición pueda enmendarle la plana.

Eso es verdad, aunque creemos que quienes nos oponemos, debemos alzar más la voz.

Aún no está todo perdido: ejemplos como la propuesta de la Marihuana, el rechazo a la basura en Montevideo, el desastre de PLUNA y los sucesos de Paraguay, han sido reprobados por muchísima gente no politizada, estado que es fundamental resguardar.

Los propios  fracasos de este gobierno, o lo grotesco del populismo imperante, están teniendo sobrados componentes para desilusionar.

Nuestro papel pues es el de facilitar la comprensión de lo que estamos recibiendo y propugnar su difusión. Pero hagámoslo.   Raquel Trobo

  

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