
El titular del
diario El País del domingo 15 de julio, resume en pocas palabras la
circunstancia insólita por la que estamos atravesando: “Gasto
histórico no mejora educación, salud, ni policía”; debajo de él, un
colgado agrega:” Áreas con más recursos, son las de mayor déficit de
gestión”.
En cualquier
lugar del mundo, tales anuncios encienden la alarma. Vale decir que
no se trata de mirada opositora, de aquel diario o nuestra. Son
datos que emanan de la discusión en torno a la Rendición de Cuentas
que viene encarando el Parlamento.
Desde el año
2005, la educación la salud y la seguridad, han tenido
importantísimos incrementos presupuestales. Pero los resultados de
gestión, no guardan relación con ello.
Sintetizando
apretadamente lo dicho, en ANEP se otorgó un 88 % de incremento
real. En los servicios de salud del Estado (ASSE) un 124 % y en el
tema Seguridad, el Ministerio del Interior, registra un aumento del
78 %.
¿Qué uruguayo
ignora que la atención en hospitales y Centros de Salud, es carente,
omisa y desorganizada? Alguien que no sea un fanático, ¿puede
desconocer la mengua de conocimientos del alumnado en escuelas y
liceos, referida a cualquier época anterior?
Finalmente, no
hay ciudadano que ignore la pavorosa inseguridad que impera en todo
el país, sea cual fuere la condición económica que le haya tocado en
suerte.
Con las
vivencias que tenemos en cada una de las áreas citadas, resulta
insoportable saber, que estamos pagando más y más, para recibir cada
vez menos.
Debemos decir
también, que las explicaciones de varios personajes del gobierno,
resultan sorprendentes.
Por ejemplo, el
vicepresidente Astori, disculpa las falencias en la enseñanza,
transformándolas en “carencias de gestión debidas a situaciones
humanas” (¿?)
Al mismo tiempo,
reconoce que el problema educativo es grave ya que “el 40 por ciento
de los jóvenes que tienen problemas de comprensión lectora, van
camino a ser analfabetos funcionales”.
Por su parte el
Jerarca de ASSE Enrique Soto, concluyó en definir al organismo como
“un gigante maniatado” (por sus propias debilidades internas y
restricciones presupuestales). Consideró que como no es posible
esperar cinco años para presentar corrección a la reforma:
“seguiremos con una salud pobre para pobres”.
Es decir, un
reconocimiento a la incapacidad de toda acción realizada en el área,
por las autoridades vigentes; de entre ellos, el propio Soto.
Sólo un
frenteamplista responde con esa frialdad .Son capaces de sobrevolar
impávidos la zona de desastre, para luego atribuir responsabilidades
a las administraciones anteriores.
Llegado a este
punto, se nos plantea otra interrogante, cómo acertar a definir, la
génesis del caos en que estamos. ¿Se debe a ineptitud real de
quienes vienen al mando de esta nave o, a la malévola intención de
volver a cero todos los sistemas, para mejor –y mayor – dominio de
la sociedad toda?
Bien, veremos
que ambas son probables. Aún la combinación de ellas, es factible.
La incapacidad
que señalamos, no es antojadiza. Véase que para llegar a cualquier
puesto, es básico, demostrar conocimientos. Ya sea para conducir un
jeep, o para entrar en la NASA. Nadie accede por aclamación, como
sucedió aquí.
El Pepe, pasó
limpita la barrera del éxito porque era bonachón, lucía desprolijo y
andaba en motoneta. Además, su vida había sido pobre y debió vender
gladiolos para sustentarse.
Huelga decir que
la mayoría de sus compañeros en la tarea actual, ostentan similar
currículum: Provenientes de barrios humildes, que habían dejado por
lo menos varios años de su libertad, en el penal.
Vale decir que
el otro plato de la balanza, no se tomó nunca en cuenta. El cómo y
por qué llegaron a obtener credenciales para ganarse las rejas, se
atribuyó únicamente a la versión, que de sí mismos dieron a la
gente. Eran pues víctimas naturales, nacieron para ser perseguidos.
Seguramente no
alcanzó con tales méritos, para saber manejar las finanzas de un
país y vérselas exitosamente con políticas de Estado.
Yendo hacia la
otra posibilidad, la de tomar un país, para masificar la población y
domesticarla, ejerciendo poder omnímodo sobre ella, es ni más ni
menos, que la base de los Cuadernos de la Cárcel del pensador
italiano Antonio Gramsci, que sirvió de base a no pocas dictaduras
pasadas y presentes en Latinoamérica. Peronismo y Chavismo son dos
ejemplos claros.
Se nos dirá que
sea cual fuere, lo que importa es que estamos bajo un régimen que
nos permite las libertades necesarias para que la oposición pueda
enmendarle la plana.
Eso es verdad,
aunque creemos que quienes nos oponemos, debemos alzar más la voz.
Aún no está todo
perdido: ejemplos como la propuesta de la Marihuana, el rechazo a la
basura en Montevideo, el desastre de PLUNA y los sucesos de
Paraguay, han sido reprobados por muchísima gente no politizada,
estado que es fundamental resguardar.
Los propios
fracasos de este gobierno, o lo grotesco del populismo imperante,
están teniendo sobrados componentes para desilusionar.
Nuestro papel
pues es el de facilitar la comprensión de lo que estamos recibiendo
y propugnar su difusión. Pero hagámoslo. Raquel
Trobo

