Columnistas 3/8/12 - Nº 119                  

Obviedades

Francisco Faig

Cortita y al pie. Algunas evidentes realidades políticas que no hay que olvidar para analizar y comprender lo que pasa en esta coyuntura tan entreverada.
1) El Frente Amplio no se parte. Ya aprendieron, todos, de la experiencia Batalla 1989. Creer que se puede dividir y así soñar con ganar por debilitamiento de la izquierda, es un error.
2) La gente vota futuro y no pasado. Hay que generar la alternativa al Frente Amplio desde el convencimiento que todos tienen, porque así ocurre desde 1989, que hay dos caminos posibles en el gobierno: FA por un lado; partidos tradicionales gobernando en coalición por el otro. No hay más perro que el chocolate. Creer que hay otro rumbo es un error.
3) Hay un 80% de gente que no va a cambiar su intención de voto. La elección se juega en el 15%, esos 300.000 uruguayos que se deciden sin anteojeras ideológicas. Hay que hablarles de futuro, de capacidad de gobierno, de rumbo claro. De una prosperidad posible y fundada en un país mejor. A esa gente le importa un bledo Seregni, Batlle, Saravia o peteco. Quiere no perder lo que conquistó en estos años. Quiere tener buena educación, salud, seguridad. Y que lo dejen disfrutar tranquilo de sus logros y mejoras de estos años de gobierno frenteamplista. Todo discurso que no atienda a este perfil, no será bien valorado.
4) Las elecciones internas se ganan con blancos votando. Pero luego hay que cambiar el objetivo de gente que vota, para octubre. Es fácil movilizar un anti-coloradismo, o anti-bordaberrismo, para ganar en junio de 2014. Pero es una torpeza muy grave pensando en octubre y en noviembre.
Los blancos de las nuevas generaciones lo que son, antes que nada, es no frentistas. El 15% que se va a decidir en octubre y en noviembre va a hacer, antes que nada, una separación fácil: o sigo votando a los que están, o cambio por los otros. Si los otros, o sea los partidos tradicionales, se están peleando, no dan seguridad de calidad de gobierno, por tanto más vale malo conocido que bueno por conocer.

Todo esto es evidente. Permite, luego, hacer distintas estrategias partidarias y plantear distintos objetivos electorales. Pero negar que todo esto es la base, es torpe.
Por ejemplo: soñar con un país dividido electoralmente en tercios; creer que porque tal o cual hizo mala gestión entonces va a perder elecciones; o hablarle solamente a los blancos, son errores.
Lo primero no va a ocurrir; lo segundo hay que decirlo pero no puede ser el discurso de partido; lo tercero… es cómodo pero no sirve para ganar.
En tiempos en que las encuestas dan parejitos a los dos bloques – FA por un lado, partidos tradicionales por el otro -, punto más punto menos, y que el FA se hunde en la corrupción de Pluna y la incapacidad de gestión, importa tener claro todo esto.
El dirigente que no lo entienda o no lo acepte, conducirá al partido a la derrota.

Francisco Faig

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