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Reformas sin cimientos
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Dr. Pablo Abdala |
Las reformas que la pasada administración
implementó en las áreas de la Salud y la Educación se terminaron
convirtiendo, tal como lo advertimos en su oportunidad, en meras
reformas del poder. Nunca estuvieron peor estas instituciones que en la
actualidad.
Son dos de las áreas en la que el Estado se caracterizó por brindar
buenos servicios, de ser referencia incluso sin tener los presupuestos
que hoy en día tienen estas áreas con el esfuerzo de los contribuyentes,
a los que el gobierno no retribuye de la manera en que debe hacerlo.
El factor común de ambas reformas es la sustitución del mando. Tanto en
la Reforma de la Educación como en la de la Salud se eligió un camino
que no compartimos, la integración de los corporativismos a la
conducción de los organismos.
No nos oponemos a la existencia de los la representación gremial, pero
le damos el lugar que deben de tener, su razón de ser es la de defender
sus intereses, los que no siempre están alineados con los usuarios.
Cada cual debe atender su juego. Por eso exigimos a fines del año pasado
que el sistema político retomara la conducción de la Educación. Por eso
insistimos en la importancia que tenía llegar al Acuerdo Nacional
Educativo para blindar a las autoridades para que estas pudieran
realizar las imprescindibles transformaciones que el sistema requiere
para actualizarse y responder a las necesidades y demandas de una nueva
época.
Lamentablemente el gobierno y su incapacidad de gestión perdió la
oportunidad que todos los partidos políticos le dimos. Su brazo fue
torcido por aquellos que se miran el ombligo y tienen una concepción de
la Educación de otro siglo.
No nos quedaremos solo en la queja, el miércoles presentamos al Senado
la moción de interpelación al ministro de Educación y Cultura Ricardo
Ehrlich por este tema. Porque nuestro compromiso con la Educación es en
serio.
Ratificamos frente a la ciudadanía nuestro compromiso de lucha por la
defensa de la educación pública uruguaya, verdadera, sostenible y mejor
política de inclusión social que una sociedad puede tener.
Continuaremos batallando por una educación que signifique igualdad de
oportunidades para todos los uruguayos, conscientes que la inequidad, la
profundidad de la brecha social y que la falta de construcción de futuro
constituyen una amenaza al país de oportunidades que anhelamos.
Asimismo llamamos la atención del gobierno por la situación que
atraviesa la Salud en nuestro país, evidenciando que la reforma de la
salud se hizo para recaudar más y no para dar mejor salud.
Han pasado tres años y ya hubo que declarar dos veces la emergencia
sanitaria, departamentos enteros del interior carecen de especialistas
obligando a que pacientes graves recorran cientos de kilómetros para ser
atendidos, hospitales deteriorados, contenedores para atender pacientes
en Montevideo, y una cantidad más de hechos que demuestran que con el
mayor presupuesto de la historia en ASSE se brinda la peor atención.
Se aumentan los recursos para la salud, pero aumenta la mortalidad
infantil. La crítica gestión de ASSE y la falta de criterios
profesionales para dirigir un bien tan sensible como la salud de los
uruguayos lleva a que se dilapiden recursos públicos que no se sabe a
dónde van a parar, empeorando los resultados para los usuarios.
La reforma de la salud fracasa y se consagran las desigualdades entre
quienes pueden pagar seguros privados y el resto de los uruguayos que
reciben servicios pobres.
El gobierno tiene un grave problema de gestión de los recursos que
dispone, tanto de los económicos como de los humanos. Y el problema es
porque no sabe a donde quiere ir y cualquier camino le es bueno.
Así se enfrentan con quienes les advertimos que están procediendo mal.
No nos importa, porque detrás de los problemas esta la gente, la que los
sufre. Aquella que no puede pagar una Educación privada para sus hijos y
aquella que no puede pagar seguros privados.
Una vez más reclamamos al gobierno que no vacíe la política. Que le
otorgue a los electos por la gente la responsabilidad que el soberano
les adjudicó.
Es hora de conducir. Ya vendrá el tiempo
de los balances y de los discursos. Pero ahora a hacer. No confronten
por confrontar, reconozcan el error y corríjanlo. Todavía le queda la
mitad del período por delante. Trasformemos el Uruguay.
Jorge Larrañaga
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