Columnistas 3/8/12 - Nº 119              

                 Reformas sin cimientos

 

Dr. Pablo Abdala

Las reformas que la pasada administración implementó en las áreas de la Salud y la Educación se terminaron convirtiendo, tal como lo advertimos en su oportunidad, en meras reformas del poder. Nunca estuvieron peor estas instituciones que en la actualidad.


Son dos de las áreas en la que el Estado se caracterizó por brindar buenos servicios, de ser referencia incluso sin tener los presupuestos que hoy en día tienen estas áreas con el esfuerzo de los contribuyentes, a los que el gobierno no retribuye de la manera en que debe hacerlo.


El factor común de ambas reformas es la sustitución del mando. Tanto en la Reforma de la Educación como en la de la Salud se eligió un camino que no compartimos, la integración de los corporativismos a la conducción de los organismos.


No nos oponemos a la existencia de los la representación gremial, pero le damos el lugar que deben de tener, su razón de ser es la de defender sus intereses, los que no siempre están alineados con los usuarios.


Cada cual debe atender su juego. Por eso exigimos a fines del año pasado que el sistema político retomara la conducción de la Educación. Por eso insistimos en la importancia que tenía llegar al Acuerdo Nacional Educativo para blindar a las autoridades para que estas pudieran realizar las imprescindibles transformaciones que el sistema requiere para actualizarse y responder a las necesidades y demandas de una nueva época.


Lamentablemente el gobierno y su incapacidad de gestión perdió la oportunidad que todos los partidos políticos le dimos. Su brazo fue torcido por aquellos que se miran el ombligo y tienen una concepción de la Educación de otro siglo.


No nos quedaremos solo en la queja, el miércoles presentamos al Senado la moción de interpelación al ministro de Educación y Cultura Ricardo Ehrlich por este tema. Porque nuestro compromiso con la Educación es en serio.


Ratificamos frente a la ciudadanía nuestro compromiso de lucha por la defensa de la educación pública uruguaya, verdadera, sostenible y mejor política de inclusión social que una sociedad puede tener.


Continuaremos batallando por una educación que signifique igualdad de oportunidades para todos los uruguayos, conscientes que la inequidad, la profundidad de la brecha social y que la falta de construcción de futuro constituyen una amenaza al país de oportunidades que anhelamos.


Asimismo llamamos la atención del gobierno por la situación que atraviesa la Salud en nuestro país, evidenciando que la reforma de la salud se hizo para recaudar más y no para dar mejor salud.


Han pasado tres años y ya hubo que declarar dos veces la emergencia sanitaria, departamentos enteros del interior carecen de especialistas obligando a que pacientes graves recorran cientos de kilómetros para ser atendidos, hospitales deteriorados, contenedores para atender pacientes en Montevideo, y una cantidad más de hechos que demuestran que con el mayor presupuesto de la historia en ASSE se brinda la peor atención.


Se aumentan los recursos para la salud, pero aumenta la mortalidad infantil. La crítica gestión de ASSE y la falta de criterios profesionales para dirigir un bien tan sensible como la salud de los uruguayos lleva a que se dilapiden recursos públicos que no se sabe a dónde van a parar, empeorando los resultados para los usuarios.


La reforma de la salud fracasa y se consagran las desigualdades entre quienes pueden pagar seguros privados y el resto de los uruguayos que reciben servicios pobres.


El gobierno tiene un grave problema de gestión de los recursos que dispone, tanto de los económicos como de los humanos. Y el problema es porque no sabe a donde quiere ir y cualquier camino le es bueno.


Así se enfrentan con quienes les advertimos que están procediendo mal. No nos importa, porque detrás de los problemas esta la gente, la que los sufre. Aquella que no puede pagar una Educación privada para sus hijos y aquella que no puede pagar seguros privados.


Una vez más reclamamos al gobierno que no vacíe la política. Que le otorgue a los electos por la gente la responsabilidad que el soberano les adjudicó.

 

Es hora de conducir. Ya vendrá el tiempo de los balances y de los discursos. Pero ahora a hacer. No confronten por confrontar, reconozcan el error y corríjanlo. Todavía le queda la mitad del período por delante. Trasformemos el Uruguay. Jorge Larrañaga

 

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