Informe Especial  -  3/8/2012 - Nº 119                

Abreu: “No defienden la democracia sino el sublema de los Presidentes amigos que intervienen en los asuntos internos del resto de los Estados”

 

En el Mercosur los humores presidenciales pudieron más que las instituciones

 

Uruguay se prestó a “sacar del medio” al Paraguay y participó

del ingreso “ilegal” de Venezuela al Mercosur

 

Sergio Abreu afirmó durante la interpelación al canciller Luis Almagro, que el Poder Ejecutivo violó principios y normas de derecho internacional, el principio de buena fe en el cumplimiento de las obligaciones internacionales y los principios de no intervención y autodeterminación.
Uruguay actuó "a sabiendas de la violación del derecho internacional", señaló el ex canciller, y consideró que suspender a Paraguay del bloque fue una decisión ilegal y "oportunista" de los presidentes de los países del Mercosur para habilitar de esa forma el ingreso de Venezuela al bloque.
La participación de Uruguay en esos acontecimientos motivó la interpelación al ministro Almagro, pero la misma finalizó sin que el ministro diera una sola explicación convincente.

 

Finalmente se concretó la incorporación de Venezuela al Mercosur el 31 de julio en Brasilia, donde los mandatarios de Uruguay, Argentina, Brasil y Venezuela se reunieron especialmente para ese fin.
Para que esto fuera posible los miembros del Mercosur (incluido Uruguay) suspendieron a Paraguay su condición de miembro pleno del bloque hasta las elecciones de abril de 2013. Lo hicieron como consecuencia de la destitución del presidente Fernando Lugo en el juicio político del Senado el 22 de junio.
El Ministro de Relaciones Exteriores Luis Almagro viajó a la Cumbre Presidencial del Mercosur, realizada entre el 28 y 29 de junio en Mendoza, negando que existiera la posibilidad del ingreso de Venezuela al bloque, pero al día siguiente fue desautorizado por el Presidente José Mujica y se firmó el documento que fijaba el 31 de julio para el ingreso formal del país caribeño.
Basándose en lo acontecido en Paraguay también la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) suspendió a Paraguay. Nuestro país, que integra la UNASUR, acompañó la medida.
La participación de Uruguay en estos hechos motivó la interpelación que el senador Sergio Abreu le realizó al Ministro de Relaciones Exteriores Luis Almagro el 26 de julio.
Pocos días antes de la interpelación el legislador veía la instancia parlamentaria como una oportunidad para plantearle al ministro en nombre del Partido Nacional su “rechazo a la Política Exterior del Gobierno de Mujica”. También para manifestarle la discrepancia del Partido en la conducción que hace el gobierno, al que calificó de “sumiso, entreguista, de espaldas a la verdadera integración, improvisador y hasta ingenuo”, de los intereses del país.
“Vamos a enfrentar este malsano alineamiento que disfrazado de ideología nos quiere contagiar su desprecio por el Derecho, por las Instituciones y por nuestra soberanía. Vamos a reclamar que el Gobierno rectifique su posición de negociar con " espinazo de goma". “Vamos a decirle con firmeza que el Derecho y las Instituciones están por encima de la Política y de los iluminados de pacotilla que sólo se acuerdan de sus Derechos Humanos, y que los otros no cuentan porque no se identifican con sus ideas”.
“Vamos a defender a nuestra gente, nuestras convicciones democráticas, nuestro derecho a ser un Estado digno y un país próspero”, advertía Abreu.
Luego de la interpelación el senador y miembro interpelante sostuvo que el ministro no dio una sola explicación convincente.
No pudo dar razones fundadas que levanten la nulidad de las decisiones de la reunión del Mercosur en Mendoza. Nada que explique haber ido con una idea y volver con resoluciones contrarias, explicó Abreu.
“Ni siquiera se inmutó cuando le pregunté respetuosamente que hacía en el sillón ministerial frente a tanta inconsistencia y sumisión”, comentó el legislador.
Según Abreu el gobierno de nuestro país se prestó primero a “sacar del medio” al Paraguay, y después participó en la decisión “ilegal” de posibilitar el ingreso de Venezuela al Mercosur, en “uno de los más burdos atropellos al derecho que se ha visto en la región”.
“Una vez más Brasil y Argentina hacen prevalecer su bilateralidad, ahora de la mano de Mujica que nos ha hipotecado la dignidad nacional”, agregó.

El Poder Ejecutivo violó normas del Derecho internacional a sabiendas

El primer objetivo de la interpelación fue destacar la importancia del Derecho y la trascendencia que tiene para Uruguay ajustarse a los Tratados internacionales, y cumplir sus obligaciones. Son principios que ha tomado como referencia el Partido Nacional a través de su historia, y hoy tienen una especial valoración por la fragilidad a que están expuestos, no solo en el ámbito interamericano sino también fuera de nuestro continente.
Esto es muy importante, en opinión del miembro interpelante, porque en Mendoza se tomaron algunas decisiones derivadas de la situación interna de Paraguay que fueron adoptadas bajo el influjo de posiciones personales y, sobre todo, “como consecuencia de algunos protagonismos presidenciales que no han tenido en cuenta los órganos, las normas, las tradiciones ni la necesidad de preservar aquello de que en la asimetría, la convivencia con los países y economías más pequeñas es un elemento fundamental para avanzar”.
El Poder Ejecutivo violó el principio de la igualdad soberana de los Estados establecido en el artículo 2º de la Carta de las Naciones Unidas, según el legislador. El principio de la buena fe en el cumplimiento de las obligaciones internacionales y los principios de no intervención y autodeterminación, que forman parte del Derecho Internacional y que se incorporan en el ámbito de la comunidad internacional a instancias de los países interamericanos, fundamentalmente como defensa ante las reiteradas violaciones de sus territorios, durante mucho tiempo, por Estados Unidos, como parte de su política exterior en América Latina.
No se tuvo en cuenta que “este tema de la no intervención y la autodeterminación es el escudo más importante para defendernos y para proteger a los países de la acción de los prepotentes, que ya no se limita exclusivamente a los imperios sino que también abarca a las naciones que, por turno, intentan pasar por encima de este principio y actuar de la forma en que se ha hecho en Mendoza”, señaló.
También “se violó el artículo 20 del Tratado de Asunción, los artículos 37 y 40 del Tratado de Ouro Preto y el artículo 4.º del Protocolo de Ushuaia”.
El Presidente de la República dio explicaciones sobre las decisiones que se tomaron en Mendoza e inmediatamente se generaron discrepancias, pero según Abreu, se llegó a esa reunión con una posición definida; se afirmó que se iba a seguir una determinada conducta con respecto a la política exterior y la diplomacia uruguaya y, finalmente, se recorrió otro camino. El Presidente expresó que se actuó de esa forma porque lo político superaba ampliamente lo jurídico.
Esa explicación no fue de recibo para el Partido Nacional, porque “nuestro país siempre ha tenido su principal escudo y defensa en el ordenamiento jurídico, y un hecho como este es de una enorme peligrosidad” y “genera fragilidad, sentando un precedente en la relación nacional, regional e internacional”, afirmó el ex canciller.
En toda ocasión, el resguardo de nuestro país ha sido la norma jurídica, el respeto por la soberanía de las demás naciones y el Derecho como única garantía, defensa o arma frente a la prepotencia de los grandes.
No se trata simplemente de ser coherentes con la política exterior uruguaya, (Abreu reconoce que se pueden tener visiones distintas en algunos aspectos) sino de respetar las obligaciones jurídicas que asume un país como el Uruguay y principios como el de la buena fe en el comportamiento internacional. Un elemento muy importante en el Derecho Internacional que mide el acercamiento que tienen los gobiernos y las personas no sólo respecto de su filosofía, sino también de la forma en que interpretan el Derecho, las conductas y, sobre todo, la manera en que analizan, con coherencia, las circunstancias iguales en función de actores diferentes. “Ese principio fundamental de ius cogens se consagra en el artículo 26 de la Convención de Viena sobre Derecho de los Tratados y en el artículo 18 de la Carta de la OEA”.
No obstante, “el Poder Ejecutivo a través de la declaración del señor Presidente ha dejado establecido que sabía que las decisiones adoptadas en Mendoza no se ajustaban al orden jurídico del Mercosur y, en consecuencia, ha quedado claro que no se actuó de buena fe en la interpretación de ese principio”.
“Actuar a sabiendas de que se está violando el Derecho Internacional, además de afectar los intereses más valiosos de la República, compromete la responsabilidad internacional de nuestro país. Lamentablemente, cuando se concreta y se ofende la soberanía de un país hermano como el Paraguay es más grave aún”. “Esto se hizo en asociación con otro Gobierno” (de Venezuela), cuyo Canciller (Nicolás Maduro) “-en un acto de intromisión en los asuntos internos de otro Estado, que después vamos a analizar- arengó a militares de otro país a llevar adelante un golpe de Estado para levantarse contra lo que era un tema absolutamente privativo e interno de la sociedad, de la Constitución y del Estado paraguayo”, dijo Abreu.
El Poder Ejecutivo no ha comprendido, según el legislador, que una cosa es modificar el Derecho -que en el ámbito internacional requiere un sano y profesional ejercicio de negociación, en la búsqueda de nuevas formas jurídicas que reflejen una nueva realidad; por algo en el Derecho Internacional la costumbre es fuente de Derecho- y otra, muy distinta, violar el Derecho Internacional, dejando de respetar los compromisos y obligaciones asumidas en el pasado, simplemente porque las circunstancias determinan que hay que cambiar de opinión o porque la conveniencia, la realidad o los intereses son más importantes que la firmeza o la seguridad jurídica.
“Cuando se trabaja en la elaboración de las normas que la costumbre internacional va forjando, se está defendiendo e interpretando los intereses nacionales, pero cuando se viola el Derecho Internacional invocando razones de carácter general -como, por ejemplo, que la realidad o la política prevalece sobre la norma jurídica-, se entra en un terreno en el que los medios justifican los fines, donde todo vale y, además de la ilegitimidad de la conducta, se hace ingresar al país en una zona de riesgo donde tiene todas las de perder”, sostuvo Abreu.
Luego tomó como ejemplo la decisión de Argentina de suspender las negociaciones respecto del Canal Martín García y explicó que se puede analizar si es una decisión unilateral o incluso ilegal, pero aseguró que está basada en la fragilidad que tiene Uruguay para negociar en el ámbito del Mercosur y, en particular, bilateralmente con la Argentina, habida cuenta, entre otras cosas, de las personalidades que también hacen a la orientación de los países.
“Los humores presidenciales a veces pueden mucho más que las propias instituciones. Cuando dejamos el Derecho, renunciamos a la firmeza de defender nuestras posiciones en el marco de la norma -que es la que libera; el Derecho es el que permite ajustar el intercambio de controversias entre las personas- y, al entregarlo a manos del humor presidencial de turno de cualquier Jefe o Jefa de Estado, los países asimétricos y más pequeños tienen que comenzar a remontar, desde el perjuicio, las dificultades que se le ocasionan”, subrayó.

La suspensión de Paraguay y el ingreso de Venezuela

“Venezuela tiene todo el derecho de ingresar al Mercosur ¡si se cumplen las normas! Y no tenemos inconvenientes en convivir con Venezuela, más allá de las dificultades o ventajas que podamos ver en el tema, pero no aceptamos que ingrese por la ventana. Esto le hace mucho mal a Venezuela, al Mercosur, a la UNASUR y al Derecho Internacional, pero mucho más mal le hace al Uruguay, ya que va a vivir arrastrando miserias y humillaciones porque los países no tienen amigos, sino intereses”, afirmó el senador Abreu.
Sobre la suspensión de Paraguay opinó que “no fue solo ilegal sino oportunista”, y “se desconocieron los Protocolos de Ushuaia por la simple razón de una simpatía ideológica con el Presidente Lugo, si es que a esta altura podemos definir alguna ideología porque el ADN viene fuertemente borrado en todas las expresiones de América Latina”.
Abreu aclaró que la decisión de suspender a Paraguay fue de los Presidentes, no de un órgano del Mercosur, y mientras la suspensión dure, se estará a la incorporación que realicen Argentina, Brasil y Uruguay.
No hay órgano alguno que se haya pronunciado, por más legitimidad y representación que pueda asumir un Presidente. “Los órganos están establecidos en los Tratados, y por declaración no se puede decir que las decisiones se adoptarán con la incorporación que realicen Argentina, Brasil y Uruguay.
El artículo 40 del Protocolo de Ouro Preto establece un procedimiento para la entrada en vigor, simultánea en los cuatro Estados Partes, de la normativa del Mercosur, que está basado en la incorporación de las normas al ordenamiento jurídico nacional de cada uno de los Estados Partes.
“Tal como se expresó por parte de Paraguay en su presentación ante el Tribunal, creemos que la injusta suspensión de ese país jamás podría tener el efecto de su inexistencia, negación u omisión como Estado Parte del Mercosur, donde todas las resoluciones deben ser tomadas por consenso conforme al principio de reciprocidad de derechos y obligaciones, consagrado en los artículos 2º y 16 del Tratado de Asunción y en el artículo 37 del Protocolo de Ouro Preto”.
Esto significa, explicó el miembro interpelante, que el régimen jurídico del Mercosur no es supranacional, porque para que una norma entre en vigor, debe haber sido previamente incorporada a las legislaciones nacionales de los cuatro Estados Partes. Por lo tanto, la decisión adoptada en Mendoza, al disponer lo contrario, es violatoria del artículo 40 y de las normas del Tratado de Asunción y del Protocolo de Ouro Preto. Además, se viola en forma expresa el artículo 20 del Tratado de Asunción, pues esta decisión de ninguna manera puede tener como consecuencia jurídica que el Paraguay pierda el derecho a obligación que por él se le otorga.
“Aquí no se defiende la democracia sino el sublema de los Presidentes amigos que intervienen, en forma desenfadada, en los asuntos internos del resto de los Estados”, expresó Abreu.
“Lo fundamental y esencial es que un Estado suspendido sólo puede ser un Estado Miembro; si no lo es, no actúa y no se le puede suspender en su no actuación. Si se le suspende, sigue siendo Estado Miembro. Ahora bien, aunque haya uno o más Estados Miembros suspendidos, sin su consenso no se puede ingresar a un nuevo miembro, pues se requiere la expresión de voluntad de todos. ¡Búsquenle la vuelta que quieran!, pero eso es lo que dicen el Tratado y la norma jurídica. Cuando allí se establece que se requiere la expresión de todos los miembros, una cosa es estar suspendido y, si no, que lo expulsen. ¡Capaz que hasta el Paraguay hoy lo festeja!”, ironizó el legislador.
“Tuve ocasión de ir a grandes y enormes manifestaciones: una decía “El Paraguay es soberano” y otra era de los hinchas de Olimpia, que habían ganado un partido. No vi a nadie más que se rasgara las vestiduras porque pensara que había un Golpe de Estado; al contrario, veían que la soberanía se había manifestado de la forma en que se manifiesta. Algunos le llaman a esto golpe parlamentario y otros, representación popular en ejercicio de las mayorías que exige la Constitución para poder hacerle juicio político a un Presidente” comentó.
“No hubo ningún golpe de Estado en Paraguay, se cumplió con la Constitución, se respetó al pueblo y se respetó el debido proceso. En todo caso, se aceleró porque el señor Ministro Maduro estaba insistiendo sobre las Fuerzas Armadas para subirles la temperatura. Lo tengo grabado y si quieren puedo pasar los videos donde se puede ver cómo entra y con quién habla”, dijo.
El ingreso de Venezuela al Mercosur no ha sido resuelto por unanimidad, ya que el Parlamento del Paraguay -elegido democráticamente de acuerdo a la Constitución paraguaya- no ha aprobado ese ingreso y, entonces, falta la aprobación de un Estado Parte del Mercosur.
Sin embargo, “si nosotros le decimos al Parlamento paraguayo que es un parlamento corrupto, que hay que fusilarlos a todos, que tienen argumentos baladíes y que, además, lo vamos a ignorar simplemente porque se equivocó en determinado plazo, en un juicio político que tiene otro tipo de connotación y que no está vinculado exclusivamente al debido proceso, entonces ¡lindo favor le estamos haciendo a la democracia y a la integración!”, subrayó el legislador.
Pero, “¿que lo sostenga el Gobierno uruguayo, que se sostenga desde el Uruguay esta posición? Yo no estoy dispuesto a acompañarla, aunque se vote y se siga adelante. Por el camino que estamos recorriendo, en poco tiempo lo que sufre el Paraguay lo vamos a sufrir nosotros -como ya lo sufrimos-, porque el precedente está, precisamente, en la soberbia de pensar que cuando le pasa algo al vecino porque se equivocó, no nos pasará a nosotros, en el entendido de que el otro, que piensa que nos equivocamos, discrepa con lo que nosotros hicimos y pensamos que lo hicimos bien”, agregó.
La única forma válida de hacer ingresar a Venezuela al Mercosur, según el ex canciller, sería que el Parlamento del Paraguay accediera a ello, o que expulsáramos a Paraguay -para lo cual no hay procedimientos previstos en el Tratado de Asunción- y suscribiéramos un nuevo Protocolo de Adhesión, que tendría que venir por el Parlamento.

  

 

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