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Columnistas  11/4/14 - Nº 154                                            

 

Dr. Rodolfo Canabal

 

 

Partido nacional: ejemplo que sigue siendo lección recordar

 

 

 

 

Corresponde, una vez más, subrayar la sustancial diferencia que existe entre la tesitura que en forma habitual asume la actual fuerza política gubernamental, y la que ha sido habitual en el Partido Nacional desde su fundación, vale decir, a través de un lapso que ha rebasado los ciento setenta años.

 

Como en esta columna se ha expresado varias veces, una de ellas en la edición del 24 de julio de 2009, durante el prolongado período en que estuvieron vigentes la Constitución de 1830 y la que le siguió, de 1918, el Partido Nacional tenía el control de las decisiones parlamentarias, por la forma en que se integraba la Cámara de Senadores, con un representante por cada departamento, pues en la mayoría de ellos prevalecía el Partido Nacional.

 

Ello durante la vigencia de la Constitución de 1918 se intensificó en razón de que hubo lapsos en los cuales también prevalecía dicho partido en la Cámara de Representantes y en la Asamblea General.

 

Pero, no obstante tener tal control parlamentario, durante todos los períodos en los cuales, según es algo muy sabido, nuestra colectividad ejerció la oposición ante gobiernos del Partido Colorado, que fueron considerablemente prolongados, de muchas decenas de años, las disidencias y enfrentamientos, normales y habituales en las actividades políticas, no fueron obstáculo para que las mejoras que el país requería para su necesario progreso, o sea que se ajustaran al interés general, dejaran de ser aprobadas en el Parlamento por la vía de acuerdos legislativos interpartidarios; por tal vía muchos acuerdos fueron entonces sancionados.

 

Vale decir, tal como anteriormente se ha expresado aquí, la aprobación de lo que era efectivo progreso no fue obstaculizada, o trabada, como antes se ha señalado, por dicha colectividad política, pues su invariable tesitura era considerar que lo pertinente era convenir fórmulas adecuadas para su aprobación por la vía de tales acuerdos parlamentarios. O sea que el Partido Nacional no consideró conveniente o constructivo asumir actitudes tendientes a impedir el progreso legislativo sólo para marcar su cualidad de fuerza de oposición, pues su actitud o conducta fue ajustarse al concepto de que lo que es bueno para el país es también bueno para el partido.

 

Y en tal sentido es muy claro ejemplo el que Wilson dio al exponer su famoso discurso de la Explanada Municipal, a muy pocas horas de su liberación del absurdo atropello que significó que se le sometiera a un proceso penal y se le privara de su libertad al mantenerlo preso durante varios meses en un cuartel. En efecto, al culminar dicho acto sostuvo que al Gobierno que muy próximamente ejercería el Dr. Julio María Sanguinetti se le debía asegurar la “gobernabilidad”, mediante el apoyo que, en cuanto fuera necesario, debía acordarle el Partido Nacional.

 

Y es pertinente y oportuno señalar también que el Partido Nacional realizó, durante décadas, una pugna incansable por la pureza en la emisión del voto de los ciudadanos, por la representación proporcional y por la estructuración de una legislación electoral que es ejemplo a nivel internacional.

 

En tal intensa y exitosa lucha logró que el 30 de julio de 1916 se utilizara en el país, por primera vez, el voto secreto; ello se dio cuando se realizó la elección de quienes deberían integrar la Convención Nacional Constituyente que redactó la que luego sería Constitución de 19!8, en la cual de manera expresa se estableció, en su artículo 9º, el cúmulo de bases y garantías fundamentales del sufragio, entre las cuales se encontraban el voto secreto y la representación proporcional integral.

 

El esfuerzo por el progreso legislativo en materia electoral se concretó durante la llamada década del veinte, pues durante tal período se sancionaron legislativamente los principios y normas fundamentales tendientes a asegurar los pronunciamientos ciudadanos. Y tales principios y normas fundamentales se han difundido internacionalmente y se han utilizado por otros países latinoamericanos para perfeccionar sus normas electorales.

 

Tales, en apretada síntesis, algunos conceptos básicos que ponen muy en claro lo que ha sido, para el progreso del país, la actuación de dicha colectividad política, y la pertinencia de su invariable punto de vista en cuanto expresa que lo que es bueno para el país es bueno para el Partido Nacional.  Rodolfo Canabal

 

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