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Columnistas  11/4/14 - Nº 154                                            

Michael Castleton

 

 

¿Negociar qué?

 

 

 

 

El ornitólogo actual presidente de facto de Venezuela llama a dialogar o eventualmente negociar con la 'oposición'.


Pero la pregunta es negociar qué cosa. ¿Negociar libertad contra despotismo. Negociar el gobierno de la turba contra un gobierno legítimo. Negociar un modelo copiado de unos de los más grandes fracasos de la historia moderna, el Cubano, contra una opción democrática?


El tema es que no pueden haber puntos de encuentro entre una oposición democrática como tal con el gobierno demencial del igualmente demencial Maduro.


La oposición podrá pedir que los paramilitares armados por el gobierno de Maduro los maten menos en todo caso. Qué se respeten los derechos de los que protestan en forma legítima acaso.


Solamente algún iluso o algún cándido o peor, algún cínico enfermizo puede pensar que esto sea posible y si lo fuera que llevara a alguna concesión lógica y positiva departe del gobierno ilegítimo que hoy desgobierna en forma flagrante uno de los países más ricos de nuestro continente.


Para peor, los absurdos y muy bien remunerados comedidos de siempre que nada tienen de coraje ni honestidad histórica hoy pretenden reunirse en Caracas a, de alguna manera, 'mediar' en la desastrosa situación interna de Venezuela.


No hay más que acordarse de la vergonzosa posición de los países del Mercosur cuando en perfecta legalidad el pueblo paraguayo removió al Sr. Lugo de la presidencia de aquél país.

 
Agreguemos que ese señor supuestamente afectado por un terrible golpe de estado hoy es senador en Paraguay ocupando ese cargo sin ningún tipo de limitación o condicionamiento.


Casualidad de casualidades se aprovechó ese momento complicado para que Venezuela entrara al Mercosur ilegalmente, sin la oposición paraguaya, suspendida del organismo por una falsa aplicación del protocolo de Ushuaia.


En forma análoga no debemos olvidarnos del caso de Honduras cuando el presidente Hendaya quiso adoptar, contra la voluntad del pueblo Hondureño, un sistema chavista neo -comunista en su país y fuera constitucionalmente removido del poder. El secretario de la Oea, el chileno Insulza, hizo todo tipo de movimiento en favor del proto chavista Hendaya por suerte, sin éxito.

 
Se llamó a elecciones como marca la constitución de aquél país siendo electo un gobierno cabalmente democrático que entre otras cosas ha podido parar en gran medida los vuelos de los narcotraficantes, que patrocinados por el finado Chávez Frías, usaban territorio Hondureño para reabastecer su aeroplanos y como verdaderas zonas liberadas para su terrible comercio.


Es de temer entonces que la Unasur con sus notorias inclinaciones Castro-comunistas no haga más que avalar las acciones del desequilibrado Maduro y sus matones en sus masacres del sufriente pueblo de Venezuela hoy hundida en una crisis tan absoluta como absurda. Una crisis sólo explicable dentro del afiebrado neo-realismo de algún autor caribeño adulado por quienes no tienen que sufrir las consecuencias de su pensamiento.


Venezuela en el segundo decenio del segundo milenio de nuestra civilización solamente se comprende dentro del más acendrado realismo imaginario latinoamericano que nos ha hecho tanto daño a todos los habitantes del continente.


Venezuela es el triunfo hoy del cinismo más absoluto en el gobierno, de la incapacidad de gestionar un país rayano en lo demencial y un ejemplo claro como la izquierda sigue sus métodos tradicionales de querer aplastar la realidad y la libertad a como dé lugar y al costo humano que sea preciso para que sus absurdas ideas permanezcan.


Por supuesto ni Maduro ni Diosdado Cabello sufren ellos ni sus familias necesidad alguna ya que como tan bien dijera Orwell en su obra 'Rebelión en la Granja', todos los chanchitos iguales, pero, algunos más iguales que otros.


Sería de esperar entonces que la Unasur tuviera el coraje de condenar fuertemente las acciones de Maduro, sus matones y la evidente degradación casi total de la democracia en Venezuela.
Siguiendo la analogía porcina tomada de Orwell: 'difícil que un chancho chifle'.


Tan es así que no puede darle menos que verdadero asco a cualquier persona que mantenga una mínima cuota de honestidad intelectual y moral la posición de la FEUU uruguaya, de notoria dominación comunista, que a diferencia de la Dra. Bachelet por ejemplo, no ha tenido la mínima decencia de condenar la matanza de estudiantes que protestan legítimamente en Venezuela contra un gobierno corrupto, inepto y liberticida.


Son las tácticas de siempre del comunismo que por desgracia solamente en Latinoamérica por alguna razón inexplicable todavía tienen andamiento.


Lo de Venezuela seguirá y empeorará y morirán muchos más, o se convertirá en, aunque parezca absurdo, una colonia ideológica plena de la dictadura de los hermanos Castro Ruz con la desaparición absoluta de la democracia con todo lo trágico que eso conlleva.


Es de esperar que eso no se produzca con el aval del Mercosur, Unasur, Parlatino y cuanta organización política de estas nuevas que andan en la vuelta.


Lamentablemente no hay motivos para ser optimista en este sentido. Mientras más estos organismos avalen en actos de repugnante cinismo político gobiernos como el de Maduro más inestable se volverá nuestro continente con consecuencias imprevisibles para nuestros pueblos.


Imprevisibles pero por cierto nada halagüeños para la paz y la prosperidad de todos los que habitamos este continente tan maravilloso, tan rico y en general tan mal gobernado desde siempre.


Una de las inexplicables tragedias del último milenio que parece continuar en el actual.
     Michael Castleton

 

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