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Columnistas  11/4/14 - Nº 154                                            

Francisco Faig

Francisco Faig

 

 

Los más votados y después

 

 

 

 

Como en 2004 y en 2009, el Partido Nacional logra a menos de dos meses de las elecciones internas generar una lógica de competencia que favorece a todos. Como en esas ocasiones, lo más probable es que sea el partido más votado en junio.

Sea quien fuere que termine ganando – y esto nunca estuvo tan parejo como ahora – el proceso posterior a las internas parece bastante conocido.

No hay peligro de no entender las reglas de juego. Como en 2004 y en 2009 el Partido Nacional parece estar bien encaminado para encontrar rápidamente una fórmula que refleje la conformación de sus principales fuerzas.

Todo esto es bastante esperable y habla de lo maduro que está el entendimiento del sistema entre la dirigencia. Fíjese y compare: quienes se están dando como quien lava y no tuerce, hoy, son los sectores distintos del Frente Amplio entre ellos. No los blancos entre ellos.

Me importa desde ya dejar anotado el siguiente problema: la elección de octubre. En efecto, el Partido Nacional tiene una buena capacidad de votación en la interna, con gente politizada. Pero luego falla al momento de captar el voto de la gente menos politizada, de todo aquel que tiene que ir a votar a octubre y que termina decidiendo, de forma abrumadoramente mayoritaria, por el Frente Amplio. Así fue al menos en 2004 y 2009.

Sé que es adelantarse mucho, porque todo el mundo está pensando en la lista, en la interna, en las posiciones, etc. Y está muy bien que así sea. Pero si no nos damos cuenta de que el problema es luego, nos enamoramos de nosotros mismos y de nuestras buenas estrategias de cara a junio.

El problema para octubre puede enfrentarse con buena cabeza y buena estrategia electoral y de alguna forma puede ser que nos vaya mejor que en 2004 y 2009. Capaz por el lado de la renovación del Partido, o por el lado de la evidente alternativa que somos.

Pero tenemos que ser conscientes que el gran tema de fondo que complica para octubre es el moral. Se trata de que durante años, desde distintos ámbitos, ha permeado como un sentido común ciudadano que lleva a pensar que los partidos que no son el Frente Amplio son menos moralmente que la izquierda. Que gobernaron en contra de los intereses del pueblo. Que no merecen la confianza.

La campaña para octubre tiene que tener un componente feroz de crítica a la izquierda. No de todos los actores. Pero sí de ciertos dirigentes medios que tienen que salir a decir con claridad lo que han robado, cómo se han acomodado, y denunciar los distintos negociados en el poder.

Si después de junio nos quedamos en el abrazo blanco y en la buena onda que hay que tener para ganar la interna y cuidar la unidad partidaria, el Frente Amplio se salvará de tener que salir a defenderse – Pluna, Metzen y Sena, préstamos fáciles del Fondes, Codere y el República, etc. -, y además jugará con la hegemonía cultural instalada de que ellos son los buenos y el resto los malos.

Advertirlo desde ya puede parecer prematuro. Pero hay que plantearlo con claridad. Si no se lleva adelante esa campaña dura, feroz contra la izquierda luego de la interna, el viejo pastor frenteamplista tiene todas las de ganar en octubre.

Tiene que haber propuestas y alternativa. Pero tiene que haber también varios actores blancos denunciando con contundencia, arrojo y claridad a la izquierda corrupta.

Francisco Faig

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