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Desarrollo sustentable:
Energía y medio ambiente
El crecimiento económico
(medido a través del PBI) ha resultado a nivel mundial intensivo en la
demanda de energía primaria e intensivo en la producción de carbono,
situación que se evidencia aún más en los países con mayor grado de
industrialización. La correlación entre el incremento de CO2 en la
atmósfera y el aumento de la temperatura, con las consecuencias que ello
conlleva, han despertado la preocupación y el compromiso de las Naciones
Unidas promoviendo la búsqueda del desarrollo sostenible, acotado y
limitando la reducción de emisiones de efecto invernadero.
El mundo necesita más investigación en los sectores del petróleo, gas
natural, carbón, energías renovables y nucleoeléctrica, tanto como
consumir la energía de forma más eficiente. Se ha de alcanzar un balance
entre la necesidad de consumo y la oferta.
El desarrollo sustentable puede ser definido como “una forma de desarrollo
que satisfaga las necesidades del presente sin poner en peligro la
capacidad de las generaciones futuras para atender sus propias
necesidades” (Comisión Mundial del Medio Ambiente de la ONU, 1987).
Los compromisos adquiridos por diversos países a través del PROTOCOLO DE
KYOTO implican alcanzar niveles de compromisos cuantificados de limitación
y reducción de las emisiones de los gases de efecto invernadero (dióxido
de carbono, metano, óxido de nitrógeno, hidrofluorocarbono,
perfluorocarbono y hexafluoruro de azufre). Ello conduce a adoptar medidas
principalmente en los países desarrollados que han adherido a dicho
convenio marco. Países como EEUU que es responsable del 36,1% de la
emisión de gases de efecto invernadero, el cual había quedado al margen de
dichos compromisos, en la conferencia climática de Diciembre de 2007 se
mostró favorable junto a China e India, para adoptar medidas.
A partir de la década de los noventa comienza a ser visualizado un
crecimiento sostenido en el consumo de energía, no obstante el polo de
crecimiento se ha desplazado desde los países desarrollados hacia los
países Asiáticos y de allí la importancia del tema, dado que el
crecimiento del PBI suele estar acompañado de mejoras en la calidad de
vida, lo cual en un mundo moderno conlleva a un mayor consumo de energía
(transporte, electricidad en hogares para calefacción y aparatos
domésticos, etc.).
La importancia que cobran la necesidad de medios, recursos humanos y
económicos para la búsqueda de alternativas, así como desarrollos
tecnológicos que permitan desacoplar el crecimiento económico de las
emisiones de gases de efecto invernadero y la deforestación, están
presentes en todas las cumbres realizadas por el Comité Intergubernamental
de Negociación con el cometido de elaborar un CONVENIO MARCO SOBRE CAMBIO
CLIMÁTICO (CMNUCC).
En este sentido y dado que las partes contratantes se comprometen a
reducir al menos un 5,2 % las emisiones de GEI en el período 2008-2012,
respecto a los niveles de emisiones del año base (1990), en el Protocolo
de Kyoto ratificado en Febrero de 2005, se abren oportunidades de
inversión para el desarrollo de energías renovables.
Tres mecanismos han sido definidos con el fin de facilitar el cumplimiento
de los objetivos de reducción de emisión de gases de efecto invernadero:
Mecanismos de flexibilidad (Joint Implementation o JI, Clean Development
Mechanisms o CDM y Comercio de emisiones).
Estos mecanismos procuran lograr una mayor diversificación de la matriz
energética incluyendo más renovables, nuevas tecnologías para la captura,
transformación y el aprovechamiento del CO2 (hoy objeto de análisis), así
como la captura natural (reforestación), el aumento de la eficiencia en
los procesos de industrialización y el ahorro energético.
El desarrollo de las tecnologías para reducir el impacto de las emisiones
de los gases de efecto de invernadero producido por los combustibles de
origen fósil, implica que las políticas de gobierno tienen que contener un
capítulo para la investigación y el desarrollo.
En particular el mecanismo MDL en inglés CDM, implica que un país
desarrollado puede invertir en un país en vías de desarrollo (país que ha
adherido al protocolo de Kyoto y no integra el Anexo I). Recibiendo el
país inversor CERs (certificado de reducción de emisiones), en esta esfera
se han desarrollado fondos de Carbono como el del Banco Mundial entre
otros. Ello representa oportunidades en particular para Uruguay (que ha
ratificado el protocolo de Kyoto), dado que el desarrollo de la
comercialización del carbono ira en incremento y puede facilitar a quienes
implementan proyectos amparados en este régimen una mejora en el retorno
de sus inversiones.
Nuestro país ratificó el CMNUCC en 1994 y el Protocolo de Kyoto en el
2000, el MVOTMA es la autoridad nacional designada como competente en
cambio climático (AND) desde el año 2000 y las funciones ejecutivas
corresponden a la Unidad de Cambio Climático a partir del año 2001.
Se ha de señalar que si bien Uruguay es un país cuyo desarrollo económico
proviene fundamentalmente de los recursos naturales
(agro-ganadero-forestal), siendo el grado de industrialización bajo, y por
ende su contribución a la generación de gases de efecto invernadero menor,
sin embargo no es ajeno a los procesos de cambios ambientales que se están
dando en el mundo y a sus impactos presentes y futuros. Asimismo, los
emprendimientos en energías renovables y eficiencia de procesos pueden
encontrar en el MDL oportunidades de inversión.
Los sectores que ofrecen mayores posibilidades de ser elegibles en los
mercados de carbono son la generación eléctrica utilizando fuentes
renovables, la recuperación de metano de rellenos sanitarios, la
producción de agrocombustibles y la eficiencia energética (sector energía,
industria, etc.).
Algunos proyectos que se pueden citar al respecto, los cuales se
encuentran en distintas etapas de ejecución son la sustitución parcial de
combustibles fósiles por cáscara de arroz en la producción de Cemento,
CUCPSA (Compañía Uruguaya de Cemento Pórtland S.A.), la recuperación de
metano de rellenos sanitarios y efluentes industriales (Rellenos Maritas y
Cañada Grande) acuerdo entre MVOTMA, OPP e IMM, la instalación de parques
eólicos: 10 MW y 4 MW, la producción de energía eléctrica a partir de
licor negro en Fray Bentos realizada por Botnia, como en base a cáscara de
arroz en Treinta y Tres, y como podría ser la generación a partir de gas
natural (central Punta del Tigre, si pasara de utilizar gasoil a emplear
Gas Natural y el proceso se realizara a través de un ciclo combinado).
Ha sido anunciado que se evalúa la posibilidad de incorporar a través de
nuevas licitaciones, un mayor porcentaje de energía eólica y biomasa, en
forma escalonada.
El incremento anual de los últimos años de la potencia máxima asociada a
la demanda corresponde al entorno de 50 a 70 MW (es decir en el entorno
del 3%), con los actuales niveles de producción e industrialización del
país.
Los precios internacionales del petróleo, gas y carbón comienzan a tornar
rentables proyectos de energías renovables que además pueden encontrar en
los MDL un pequeño estímulo para amortizar su inversión a través de la
colocación de certificados verdes.
Por consiguiente, se hace necesario en un marco de creciente demanda
energética y en un contexto de déficit regional, buscar los mecanismos
para que la falta de energía y los costos crecientes de los combustibles
de origen fósil, no constituya trabas relevantes de progreso. En tal
sentido la aplicación del marco regulatorio eléctrico en todo su alcance
(al cual se ha hecho referencia en el artículo de la edición anterior),
aunado a algunos estímulos a la importación de equipos, al desarrollo de
la tecnología a nivel local y a ventajas con respecto a la amortización
acelerada de los mismos, permitirá a las energías renovables encontrar un
nicho de mercado en la generación de energía eléctrica.


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