Columnistas 29/08/08 - Nº 32

Desarrollo sustentable:

Energía y medio ambiente
 

El crecimiento económico (medido a través del PBI) ha resultado a nivel mundial intensivo en la demanda de energía primaria e intensivo en la producción de carbono, situación que se evidencia aún más en los países con mayor grado de industrialización. La correlación entre el incremento de CO2 en la atmósfera y el aumento de la temperatura, con las consecuencias que ello conlleva, han despertado la preocupación y el compromiso de las Naciones Unidas promoviendo la búsqueda del desarrollo sostenible, acotado y limitando la reducción de emisiones de efecto invernadero.
El mundo necesita más investigación en los sectores del petróleo, gas natural, carbón, energías renovables y nucleoeléctrica, tanto como consumir la energía de forma más eficiente. Se ha de alcanzar un balance entre la necesidad de consumo y la oferta.
El desarrollo sustentable puede ser definido como “una forma de desarrollo que satisfaga las necesidades del presente sin poner en peligro la capacidad de las generaciones futuras para atender sus propias necesidades” (Comisión Mundial del Medio Ambiente de la ONU, 1987).
Los compromisos adquiridos por diversos países a través del PROTOCOLO DE KYOTO implican alcanzar niveles de compromisos cuantificados de limitación y reducción de las emisiones de los gases de efecto invernadero (dióxido de carbono, metano, óxido de nitrógeno, hidrofluorocarbono, perfluorocarbono y hexafluoruro de azufre). Ello conduce a adoptar medidas principalmente en los países desarrollados que han adherido a dicho convenio marco. Países como EEUU que es responsable del 36,1% de la emisión de gases de efecto invernadero, el cual había quedado al margen de dichos compromisos, en la conferencia climática de Diciembre de 2007 se mostró favorable junto a China e India, para adoptar medidas.
A partir de la década de los noventa comienza a ser visualizado un crecimiento sostenido en el consumo de energía, no obstante el polo de crecimiento se ha desplazado desde los países desarrollados hacia los países Asiáticos y de allí la importancia del tema, dado que el crecimiento del PBI suele estar acompañado de mejoras en la calidad de vida, lo cual en un mundo moderno conlleva a un mayor consumo de energía (transporte, electricidad en hogares para calefacción y aparatos domésticos, etc.).
La importancia que cobran la necesidad de medios, recursos humanos y económicos para la búsqueda de alternativas, así como desarrollos tecnológicos que permitan desacoplar el crecimiento económico de las emisiones de gases de efecto invernadero y la deforestación, están presentes en todas las cumbres realizadas por el Comité Intergubernamental de Negociación con el cometido de elaborar un CONVENIO MARCO SOBRE CAMBIO CLIMÁTICO (CMNUCC).
En este sentido y dado que las partes contratantes se comprometen a reducir al menos un 5,2 % las emisiones de GEI en el período 2008-2012, respecto a los niveles de emisiones del año base (1990), en el Protocolo de Kyoto ratificado en Febrero de 2005, se abren oportunidades de inversión para el desarrollo de energías renovables.
Tres mecanismos han sido definidos con el fin de facilitar el cumplimiento de los objetivos de reducción de emisión de gases de efecto invernadero: Mecanismos de flexibilidad (Joint Implementation o JI, Clean Development Mechanisms o CDM y Comercio de emisiones).
Estos mecanismos procuran lograr una mayor diversificación de la matriz energética incluyendo más renovables, nuevas tecnologías para la captura, transformación y el aprovechamiento del CO2 (hoy objeto de análisis), así como la captura natural (reforestación), el aumento de la eficiencia en los procesos de industrialización y el ahorro energético.
El desarrollo de las tecnologías para reducir el impacto de las emisiones de los gases de efecto de invernadero producido por los combustibles de origen fósil, implica que las políticas de gobierno tienen que contener un capítulo para la investigación y el desarrollo.
En particular el mecanismo MDL en inglés CDM, implica que un país desarrollado puede invertir en un país en vías de desarrollo (país que ha adherido al protocolo de Kyoto y no integra el Anexo I). Recibiendo el país inversor CERs (certificado de reducción de emisiones), en esta esfera se han desarrollado fondos de Carbono como el del Banco Mundial entre otros. Ello representa oportunidades en particular para Uruguay (que ha ratificado el protocolo de Kyoto), dado que el desarrollo de la comercialización del carbono ira en incremento y puede facilitar a quienes implementan proyectos amparados en este régimen una mejora en el retorno de sus inversiones.
Nuestro país ratificó el CMNUCC en 1994 y el Protocolo de Kyoto en el 2000, el MVOTMA es la autoridad nacional designada como competente en cambio climático (AND) desde el año 2000 y las funciones ejecutivas corresponden a la Unidad de Cambio Climático a partir del año 2001.
Se ha de señalar que si bien Uruguay es un país cuyo desarrollo económico proviene fundamentalmente de los recursos naturales (agro-ganadero-forestal), siendo el grado de industrialización bajo, y por ende su contribución a la generación de gases de efecto invernadero menor, sin embargo no es ajeno a los procesos de cambios ambientales que se están dando en el mundo y a sus impactos presentes y futuros. Asimismo, los emprendimientos en energías renovables y eficiencia de procesos pueden encontrar en el MDL oportunidades de inversión.
Los sectores que ofrecen mayores posibilidades de ser elegibles en los mercados de carbono son la generación eléctrica utilizando fuentes renovables, la recuperación de metano de rellenos sanitarios, la producción de agrocombustibles y la eficiencia energética (sector energía, industria, etc.).
Algunos proyectos que se pueden citar al respecto, los cuales se encuentran en distintas etapas de ejecución son la sustitución parcial de combustibles fósiles por cáscara de arroz en la producción de Cemento, CUCPSA (Compañía Uruguaya de Cemento Pórtland S.A.), la recuperación de metano de rellenos sanitarios y efluentes industriales (Rellenos Maritas y Cañada Grande) acuerdo entre MVOTMA, OPP e IMM, la instalación de parques eólicos: 10 MW y 4 MW, la producción de energía eléctrica a partir de licor negro en Fray Bentos realizada por Botnia, como en base a cáscara de arroz en Treinta y Tres, y como podría ser la generación a partir de gas natural (central Punta del Tigre, si pasara de utilizar gasoil a emplear Gas Natural y el proceso se realizara a través de un ciclo combinado).
Ha sido anunciado que se evalúa la posibilidad de incorporar a través de nuevas licitaciones, un mayor porcentaje de energía eólica y biomasa, en forma escalonada.
El incremento anual de los últimos años de la potencia máxima asociada a la demanda corresponde al entorno de 50 a 70 MW (es decir en el entorno del 3%), con los actuales niveles de producción e industrialización del país.
Los precios internacionales del petróleo, gas y carbón comienzan a tornar rentables proyectos de energías renovables que además pueden encontrar en los MDL un pequeño estímulo para amortizar su inversión a través de la colocación de certificados verdes.
Por consiguiente, se hace necesario en un marco de creciente demanda energética y en un contexto de déficit regional, buscar los mecanismos para que la falta de energía y los costos crecientes de los combustibles de origen fósil, no constituya trabas relevantes de progreso. En tal sentido la aplicación del marco regulatorio eléctrico en todo su alcance (al cual se ha hecho referencia en el artículo de la edición anterior), aunado a algunos estímulos a la importación de equipos, al desarrollo de la tecnología a nivel local y a ventajas con respecto a la amortización acelerada de los mismos, permitirá a las energías renovables encontrar un nicho de mercado en la generación de energía eléctrica.
 

 

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